Uno de los grandes aciertos del Festival de Teatro Clásico de Almagro en sus últimas ediciones es su apuesta por mostrar la cara más internacional de este evento, ofreciendo al público de la muestra la posibilidad de ver lo que se cuece en el ámbito teatral más allá de las fronteras españolas. En esta línea, el Teatro Estatal de Hungría subía ayer al escenario de la Antigua Universidad Renacentista la segunda y última función del Tartuffe, en húngaro y con sobretítulos.
Robert Alföldi dirige este montaje que resulta tan fiel a la obra de Molière como contemporáneo al público del siglo XXI, sin necesidad de echar mano de giros dramáticos estrambóticos, ni de poner metralletas en las manos de sus personajes, sino más bien siendo fiel a la esencia de la obra, que para la ocasión reescribe Lajos Parti Nagy.
El presente y el pasado encuentran su sitió en esta propuesta vestida de época en la que la acción transcurre alrededor de una gran mesa, símbolo de la familia, coronada por una curiosa lámpara que habla también en lenguaje moderno de la ostentación. En torno a esta gran mesa, encima y debajo, gira la historia , y también los espectadores que de manera ocasional se convierten en parte del escenario. Róbert Menczel firma la escenografía sencilla pero cargada de símbolos de este montaje.
En esta versión, Alföldi también se muestra fiel a los personajes creados por Molière, perfectamente trazados sobre el escenario del Aurea. Cargados de silencios apropiados, gritos a tiempo y réplicas a medida, así como de constantes guiños al público, el elenco mantiene la tensión dramática de los espectadores a los que después de cinco minutos no le importa hacer el sobre esfuerzo de leer los sobretítulos (organizados para que lleguen al aforo desde cualquier ángulo). Destacar András Stohl, en su papel de Orgón, engañado y reticente a creer todo lo que su familia le dice sobre Tartufo, que es interpretado por Zsolt László. Y la actuación irónica de Dorina, Kata Gáspár. Todos perfectamente arropados sobre el escenario por Judit Csoma (abuela), Kata Gáspar (Dorina), Dorottya Udvaros (Elmira) y Zoltán Rátóti (hermano de Orgón).