Durante el recorrido no faltaron los aplausos y el olor a incienso
La ajustada puntualidad con la que llegó la agrupación del musical Virgen de los Reyes (Sevilla) hizo que el paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno iniciara su recorrido unos minutos más tarde de lo previsto. Así, cuando el reloj de San Pedro marcaba las 18.10 horas la multitud que se congregaba en la plaza hizo el silencio roto tan sólo por las primeras órdenes del capataz de la hermandad, Juan Luis Huertas. En ese momento, bajo el olor a incienso, y «muy poquito a poco» como decía el capataz, el Nazareno se dejaba entrever por la puerta del templo.
Portado a costal por 35 hermanos, de los más de 400 que conforman la hermandad, el paso avanzaba muy lentamente, hasta que por fin se dejó ver en la calle. En ese instante fue cuando la banda musical tocó el himno nacional y algunos de los asistentes contuvieron la emoción al ver a Jesús con la Cruz a cuestas entre un manto de claveles rojos e iris morados y un centro de rosas rojas, en memoria de los hermanos fallecidos. Tan sólo unos 30 metros para hacer la primera parada y recibir los primeros aplausos de un público entregado entre los que los más pequeños de la casa miraban ensimismados a Jesucristo ante las explicaciones de sus padres y abuelos.
Tras desembocar en la plaza de San Pedro, el Nazareno recorrió algunas de las calles de la capital como Ruiz Morote, Cuchillería, plaza Mayor, María Cristina, Feria, Prado, Camarín y Caballeros, además del pasaje y la plaza de la Merced, Toledo, María Cristina, Cruz, Paloma y Ruiz Morote para regresar de nuevo a San Pedro, donde se volvieron a vivir momentos emotivos.
La hermandad procesionará de nuevo el Viernes Santo, y lo volverá a hacer con los estrenos de este año como son las dos bocinas en metal cincelado y plateado de la orfebría Delgado López, de Sevilla, además de las siete varas de caoba y metal plateado de Industrias Élite (Sevilla) y los paños bordados en oro fino del taller Jesús Díaz, ubicado en Alcázar de San Juan.