José María Barreda (c) durante la entrega de premios en el acto del 50 aniversario del Misterio del Resucitado.
El 17 de abril de 1960 salió por primera vez a la calle la procesión del Resucitado. Hasta ese momento «la Semana Santa ciudadrealeña gozó de prestigio pero estaba incompleta». Con estas palabras y con un más que emotivo homenaje al escultor ciudadrealeño Joaquín García Donaire comenzó ayer el acto oficial con el que se celebró el 50 aniversario del cuadro escultórico del Resucitado, una obra que en su día «fue todo un impacto social y un acontecimiento religioso», recordó el presidente regional, José María Barreda, que por entonces «apenas tenía siete años».
Barreda destacó de la escultura y la procesión su importancia para completar la Semana Santa de Ciudad Real. Y de la imagen de Jesús, la «controversia» que creó en su día, ya que se trataba de un Jesús triunfante, atlético, «que rompía con los cánones del barroco».
Y tras un breve elogio de su creación, Barreda centró su discurso en el autor, en Joaquín Donaire. De éste destacó especialmente la época de formación que vivió en Roma, donde coincidió con otro «de los grandes», Manuel López-Villaseñor.
Después, a modo de ameno diálogo se dirigió a Gianna Prodan, viuda del escultor, para recordar que «nadie desaparece mientras que se le recuerde y, en el caso de Joaquín, es fácil sobre todo teniendo en cuenta su obra».
Para terminar, José María Barreda, se refirió a la Semana Santa en general, al esfuerzo realizado por las distintas hermandades, a los que agradeció el intenso trabajo realizado, «reconocido por toda España, tras la celebración del encuentro nacional cofrade», apuntó.
Sobre este punto incidió también el concejal de Cultural y Juventud, Santiago Amores, que acudió al acto conmemorativo en nombre de la alcaldesa de Ciudad Real. Allí aseguró que el Ayuntamiento seguirá manteniendo su compromiso con esta celebración religiosa y, por ende, con todos los ciudadrealeños.
Apunte histórico. Como conocedor y amante de la Semana Santa, Emilio Martín, presidente de la Asociación de Cofradías de Ciudad Real, ante el aforo casi al completo del salón de actos de Unicaja, puso la nota histórica del evento, aportando datos curiosos sobre este cuadro escultórico que en su día «costó 300.000 pesetas».
«En 1958, la Asociación de Cofradías se dio cuenta que la Semana Santa, que terminaba su celebración en la calle en la tarde del Sábado Santo, era incompleta. El paso siguiente fue pedirle a Joaquín García Donaire que realizara unas imágenes para la procesión del Resucitado. En aquella época, el ciudadrealeño se encontraba en Roma, con una beca de cuatro años para perfeccionar su formación (1956-1959). Allí, bajo la supervisión esporádica de Hervás, se realizó casi todo el cuadro a excepción de la imagen del legionario». El 17 de abril de 1960, Jesús Resucitado salía por primera vez en un cortejo procesional formado por representantes de las distintas hermandades de la capital. Sobre este punto, la historia y obra de Donaire, incidiría después su viuda, Gianna Prodan en una conferencia sobre el artista.
Algo más espiritual fue la intervención del vicario general, Miguel Esparza, que destacó la importancia de la resurrección, como la parte de la historia «sin la que Jesús sólo habría sido un hombre más».
El acto, encuadrado en la VII semana cofrade, terminó en su parte más institucional con la entrega de medallas conmemorativas «a todos aquellos que han hecho posible estos cincuenta años de historia del Resucitado». Un galardón que se otorgó por este orden a Gianna Proden, al Ayuntamiento de Ciudad Real, a la Junta, al Museo Diocesano, al vicario Miguel Esparza, a la Obra Social de CCM y Unicaja, a Ricardo Ayala, a Alfonso Minguillán y a las 24 hermandades ciudadrealeñas.