Una instantánea de la exposición de arte religioso que quedó inaugurada ayer.
Hasta el 28 de marzo permanecerá abierta la exposición de arte religioso que cada año prepara la Asociación de Cofradías de Ciudad Real como antesala de la Semana Santa. Es esta muestra un recorrido por la riqueza patrimonial de las hermandades ciudadrealeñas, con una parada obligada este año en el antiguo cordón de oro del Jesús de Nazareno de San Pedro (imagen que fue quemada en la guerra). Según explicó el presidente de la asociación en el acto de la inauguración, esta joya ha sido donada recientemente por una familia ciudadrealeña que guardó este cordón cuando se procedió a la destrucción de aquella imagen.
En una caja, a los pies de la túnica bordada en oro del Jesús Cautivo, esta reliquia que hoy engrosa los fondos de la Semana Santa ciudadrealeña, y cuenta parte de su pasado más remoto, se convirtió ayer en el elemento de la exposición que más curiosidades despertó entre los primeros visitantes, casi un centenar.
Minutos antes de que se abriera al público la exposición, ubicada en la planta baja del Obispado, Martín Aguirre resumía su contenido con una sola frase: «Es una explosión de color que va del azul celestial del Domingo de Ramos, al negro de una madre que llora la muerte de su hijo». Colores, pero también imágenes, pasos, farolas, cetros, llamadores y gallardetes que llegan convertidos al visitante en una imaginaria procesión en la que al tramo del Cristo le sigue, de manera ordenada, el de la Virgen, y que se cierra con la Misericordia.
En representación del Ayuntamiento, la teniente de alcalde, Teresa Aguirre, recordó que «éste es sólo uno de los muchos actos que hace posible que la Semana Santa ciudadrealeña tenga el esplendor que la caracteriza». Y en esta línea, informó que la Corporación se ha reunido ya con los servicios municipales que ayudan al buen desarrollo de la celebración religiosa.
Para terminar, el vicario, Miguel Esparza, invitó a todos a disfrutar de una muestra «que debe permitirnos conocer un poco más a Dios».