Taller de escenografía en la Escuela de Arte Pedro Almodovar de Ciudad Real
Una veintena de alumnos y profesores de la Escuela de Arte Pedro Almodóvar se esforzaban ayer por interpretar un fragmento el cuento Sáudade y no sólo por dar vida a los personajes, sino también por situarlo sobre el escenario imaginario del aula de tallado de madera y trabajar así sus espacios. El taller de escenografía comenzó el miércoles por la tarde y hasta ayer desarrolló unas 20 horas de actividad.
Al frente de esta iniciativa, con la que prácticamente se cerró la Semana del Diseño se encontraba Claudio Hochman, director de teatro argentino residente en Lisboa y que llegó a Ciudad Real dispuesto a alterar el concepto de los alumnos sobre la escenografía. «No quería una clase con las mesas de dibujo en la que sólo se dijera esto es aquí, esto es allá», explica a La Tribuna.
Pero a la vez, el director teatral, que compartía responsabilidades con Antonia Cobo Segade, reconoce que sus alumnos le han sorprendido «por su creatividad y por su receptividad, ya que enseguida han visto qué es lo que podían aportar», y eso que alguno de los asistentes confesó el primer día sentirse «engañado» por un taller que le exigía convertirse en actor, «pero hoy han sido los primeros en querer salir a mostrar su trabajo».
De esta forma, durante los tres días que ha durado el taller, los jóvenes han trabajado fundamentalmente a través del conocimiento del cuento que le servía de base. Se han visto obligados a plantearse cómo ese relato se podía llevar a una puesta en escena y eso incluía ser ellos mismos actores para comprender de esa forma las necesidades de espacio que pueden llegar a plantearse en una representación. Una vez hecho ese planteamiento, los miembros del taller se repartieron en pequeños grupos para trabajar sobre una parte concreta del texto.
Ayer era el día de la puesta en común, de conocer lo que habían hecho unos y otros y a falta de un escenario sobre el que desencadenar la trama, el aula habitualmente llena de modelos en madera, molduras y herramientas sirvió para mostrar ese trabajo y recoger los aplausos de los compañeros.
Marga Balsera, estudiante de primero de decoración de interiores, confiesa que se apuntó a este taller pensando que se iba a hacer un acercamiento al mundo del teatro «desde otro punto de vista», es decir, desde el aprendizaje de unas reglas para construir escenarios. A pocas horas de concluir la experiencia, daba la impresión de haber disfrutado con el cambio sobre sus expectativas iniciales.
En su mismo curso se encuentra Verónica Méndez, que valora la experiencia de convertirse en actriz e incluso le ha encontrado una utilidad: «Puede venir muy bien a la hora de presentar proyectos en clase».
El taller concluyó casi a la hora de cierre de la Escuela con una sesión de fotografía en la que se entremezclaban el recuerdo de las 20 horas pasadas juntos en sólo tres días y la necesidad de plasmar de algún modo las propuestas que cada uno de los grupos había lanzado para poner la obra sobre un escenario.
De esta forma concluía también la Semana del Diseño, con la que la Escuela de Arte Pedro Almodóvar se ha volcado en actividades muy diversas, desde talleres de Autocad a otro interescuelas en el que los estudiantes de Ciudad Real intercambiaron experiencias con sus compañeros de Córdoba. Un ciclo de cine ha servido para revisar grandes películas, como París, Texas de Win Wenders, proyectada ayer mismo, o La naranja mecánica, de Stanley Kubrik, entre otras. Además, realizaron intervenciones en algunas plazas de la ciudad.