La Feria de Septiembre de Puertollano ahondó en la jornada de ayer en su reciente arraigo popular con una jornada en la que las peñas de la ciudad adquirieron todo el protagonismo. Si ya de por sí su presencia en las casetas es más que fundamental, en el día de ayer además consiguieron que centenares de puertollaneros se acercaran al recinto ferial a la hora de comer para disfrutar de una cervezada popular que va camino de tradicional, ya que ha repetido el éxito cosechado en su primera convocatoria en la pasada Feria de Mayo.
La cervezada popular, además, estuvo aderezada por una fiesta gastronómica en la que las peñas se ocuparon de poner todo el empeño en los fogones para elaborar unos grandes calderos que contenían, según la cola en la que uno se pusiera, costillas con patatas, paella, gachas y migas, cuatro platos tradicionales que fueron bien acogidos, como no podía ser de otra manera, por todos los puertollaneros que se acercaron al recinto ferial.
Así, y desde la una de la tarde, las casetas se convirtieron en un constante ir y venir de gente que se acercaba, cerveza en mano, a los pucheros en los que los peñistas se encargaban de racionar los guisos que acababan de cocinar. Y todo por el módico precio de 50 céntimos, bebida incluida. Una buena forma de comer y disfrutar de una caña bien fría en un día de calor por un módico precio.
¿Y después? Pues la pregunta de siempre, en la Feria de Septiembre de Puertollano, se contesta como siempre: con las casetas de por medio. Después de engullir los platos preparados por las peñas, lo mejor era darse una vuelta por las casetas y disfrutar de la música y del ambiente de una feria que no sólo se vive de noche, sino que está muy viva también cuando el sol aprieta. Una feria para todos los gustos.
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