i. ballestero / puertollano
Puertollano sigue acumulando motivos para seguir denominándose, con mayúsculas, como Ciudad de la Energía. El giro en el modelo energético que está abanderando la localidad industrial, que se está adaptando como ninguna a la implantación de empresas dedicadas a la investigación y desarrollo de energías renovables, se verá incrementado con la implantación del Centro Nacional del Hidrógeno, un proyecto que, a pesar de acumular retraso en los plazos de ejecución previstos, ya se encuentra en fase de ejecución, después de que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha diese un empujón importante al proyecto abriendo el plazo de licitación. Manuel Montes es la cabeza visible de este futuro Centro Nacional del Hidrógeno, que no existe físicamente, pero que sí que está dando pasos de gigante en materia de organización y constitución de sus órganos directivos.
¿En qué momento se encuentra el proyecto del Centro Nacional del Hidrógeno?
El centro se encuentra en la fase de concurso del proyecto en el que se van a perfilar los detalles, así como la construcción de la obra y el equipamiento mínimo que ha de tener la instalación. El concurso se ha sacado para licitación y estamos pendientes de recibir las ofertas de las empresas que estén interesadas en construir físicamente el centro. El proceso es cierto que se ha alargado un poco, pero queremos resolver esta fase cuanto antes para empezar con el proyecto definitivo, porque hasta el momento lo que hemos redactado es un proyecto básico, concebido como base para continuar desarrollando el mismo. Hemos fijado tamamos de tuberías, cables, alturas y demás detalles técnicos, pero queda aún por hacer.
Será un centro pionero, con todo lo que eso conlleva a la hora de dar los pasos previstos...
Es un tema complicado, porque hay que construir un centro muy importante y partimos de cero. Pero, además, partimos de cero en unos momentos en los que a nivel mundial también se está empezando, y no tenemos ningún espejo en el que mirarnos a ese respecto. El tema del hidrógeno energético está en fase de previsión, porque aún no se ha determinado exactamente su utilidad en el futuro, y no es un sector que se lleve desarrollando mucho tiempo.
¿Por qué un Centro Nacional del Hidrógeno, y por qué en este momento?
Se prevé que los combustibles fósiles que en estos momentos utilizamos de forma intensiva acaben agotandose. No hay acuerdo en cuanto al momento en el que se producirá, pero lo que sí está claro es que los combustibles fósiles de los que tanto dependemos en estos momentos con perecederos, son recursos que estaban almacenados en la naturaleza y los hemos ido devorando. En estos momentos, un 80% de la energía que utilizamos proviene de ellos, y si esos combustibles fósiles se acaban, qué vamos a hacer en el futuro. Ese 80% hay que sustituirlo, debemos producir energía desde otro lado, si no son nuestros hijos serán nuestros nietos, y si no nuestros bisnietos, pero está claro que vamos a tener que sustituirlos. Por eso se justifica este centro.
¿Significa eso que se puede plantear el hidrógeno como recurso energético?
No, significa que el hidrógeno es un buen almacén energético. No es un recurso energético alternativo, es un almacén y portador energético, es decir, que el hidrógeno necesita una fuente y un recurso de energía. En el futuro, cuando se consuma ese 80% de la energía procedente de combustibles fósiles, se necesitan otros recursos, y todo apunta hacia los renovables. El problema de los recursos renovables es que son fuentes alternantes y dispersas. Es decir, que, por ejemplo, el sol, está en todos sitios, con lo cual es una fuente dispersa, y aparece y desaparece, por lo que también es alternante. Hay que buscar fórmulas de almacenar esa energía, y una de ellas es convertirla en hidrógeno cuando no vamos a hacer uso de ella, y volver a transformarla en energía cuando la necesitemos. Esos dos problemas que plantean las energías renovables exigen la existencia del hidrógeno, y ese es el papel que puede desempeñar en el futuro.
Y a partir de esa futura necesidad, nace el Centro Nacional del Hidrógeno.
No se trata simplemente de un centro, es una instalación científico-técnica singular. Lo importante es que el centro sirva para desarrollar tecnología basada en el conocimiento, para que cuanto antes se pueda introducir un sector productivo con base en el hidrógeno en el mercado. Además, hay que basar esa investigación en la producción de hidrógeno a partir de energías renovables, porque en estos momentos tenemos la posibilidad de desarrollarlo a partir de combustibles fósiles, pero entonces no hablaríamos de alternativa para el futuro.
El centro debe servir, pues, de puente entre el desarrollo y la comercialización de esta tecnologías.
Está concebido para ser la herramienta que utilicen las empresas y los grupos de investigación para desarrollar esta tecnología. Se trata de impulsar un nuevo sector productivo que genere nuevas empresas y que esas empresas encuentren dónde certificar y homologar sus productos, dónde llevar a la realidad sus conocimientos. Será una especie de bisagra entre el mundo del conocimiento y el mundo empresarial, algo que en España está especialmente divorciado.
Nace, pues, con vocación de futuro, pero ¿por qué en estos momentos?
La tecnología que se desarrolle debe sustituir a las actuales, pero debe hacerlo de una forma amigable. Se debe empezar a utilizar por interés de la sociedad y no por necesidad del sistema. No se trata de esperar a agotar los combustibles fósiles, sino de ir usando el hidrógeno al mismo tiempo que se usa lo demás.
Hablamos, entonces, de un plazo relativamente corto para la puesta en marcha del centro.
Hablamos exactamente de dos años. Y en ese plazo tenemos que conseguir estar los suficientemente formados para que los que vengan a estudiar con nosotros lo hagan en las mejores condiciones. Al mismo tiempo que se desarrolla el proyecto físico tenemos que traer personal que se vaya formando en las áreas correspondientes que tendrá el centro, para que en dos años funcionemos a pleno rendimiento. Además, no podemos atraer a investigadores que realicen su labor en otros centros, porque entonces no aportamos nada, nos interesa que sigan investigando. De lo que se trata es de formar nuevos investigadores.
¿Cuenta el centro con personal destacado en esos grupos de investigación que se están formando ahora?
Tenemos ya siete personas destacadas en esos organismos, públicos y privados, y siempre estarán ahí, porque uno de nuestro trabajo es conocer los procedimientos que llevan a cabo aquellos que pueden investigar luego a nuestro lado.
¿Cómo está concebido el funcionamiento del centro?
Este es un campo en el que se ha avanzado relativamente rápido. Hace un año sabíamos que construiríamos un centro, pero no sabíamos qué orientación le íbamos a dar. Ahora sí, el centro está concebido. Tendrá un departamento técnico que va a ser el encargado de que el corazón de la instalación funcione, porque debe estar operativa 24 horas al día y 365 días al año. Su misión será que la estación sea capaz de estar operativa con varios experimentos a la vez, sin que se perjudiquen unos a otros, y que seamos capaz de ampliar la nómina de experimentos que se realizan en el centro sobre la marcha, y sin tener que detener ninguno de los que ya funcionan. Además, tiene que desarrollar diferentes funciones, como la de estudio de integración del hidrógeno o el propio almacenamiento.
Contaremos también con un departamento de investigación. Ahí tendremos a esos especialistas en diferentes campos que serán los encargados de coordinar las diferentes actividades del centro.
Estará, también un departamento de relaciones externas, algo que para nosotros es muy importante, porque deberá actuar como marketing de la instalación y al mismo tiempo como vendedores del producto. Por último, habrá un departamento de gerencia centrado en dos temas: la calidad y la confidencialidad. Si queremos que las grandes empresas confíen en nosotros para sus proyectos, tenemos que asegurar una confidencialidad extrema.
Despejada la incógnita del momento, queda la del lugar. ¿Por qué Puertollano?
Es un tema que me gusta decirlo. Puertollano es la ciudad española que más conexión tiene y ha tenido con la producción energética, ya sea combustibles fósiles, energías renovables o petroquímica. Es, por su industria, una ciudad en la que se produce mucho hidrógeno, más que en ningún otro punto del país, por eso sabemos que nos vamos a mover en un entorno amigable, porque las grandes empresas aquí instaladas conocerán nuestros propósitos, y podemos servirnos mutuamente unos de otros. Además, cuenta con una gran comunicación, a una hora de Madrid en AVE y con un aeropuerto aquí al lado.
Por último, ¿qué papel desempeña el hidrógeno dentro de esa nueva Ley de Energía Sostenible?
Debemos ser razonables y no pensar en el hidrógeno a corto plazo. En estos momentos, España importa un 83% de la energía que produce, y eso es una barbaridad. Por eso, hay que favorecer la implantación de energías alternativas, aunque sea más caro en los costes, porque nos ayuda a nivelar la balanza económica. España en este sector puede ser exportadora de tecnología.
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