Los llantos y la congoja inundaron en la tarde de ayer el paseo de San Gregorio. Unos por el fallecimiento de Doña Sardina y otros porque Don Carnal se despedía de Puertollano. En cualquier caso, unos y otros asistieron como manda la tradición al funeral de Doña Sardina, que un año más estuvo acompañada por un cortejo fúnebre algo atípico, porque además de los llantos de la plañideras la música y el baile fueron la nota predominante de la tarde.
A las seis en punto de la tarde se inició el funeral en la explanada de la iglesia parroquial de la Virgen de Gracia, dirigiéndose el enlutado cortejo Paseo abajo hasta llegar a la zona de La Concha de la Música, donde centenares de puertollanenses y vecinos daban su último adiós a Doña Sardina y, por ende, al Carnaval 2012.
Una vez en el centro neurálgico de la ciudad industrial, el sepelio tomó un matiz más gastronómico. No en vano, el Ayuntamiento de Puertollano y la peña Cohete Sport tenían preparada una carpa con cerca de 400 kilogramos de sardinas para asar y repartir a los dolientes, disfrazados o no, junto a un trozo de pan, un refresco o una cerveza. De hecho, de todos es sabido que las penas con pan son menos.
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