La Máscara Guarrona del próximo Carnaval daimieleño mostró su satisfacción por una elección que cuando se le comunicó tuvo hasta una pequeña anécdota. José Antonio Alcázar contó que pensó que la llamada del alcalde, Leopoldo Sierra, que recibió la noche del lunes, era por otro motivo. Y es que se da la circunstancia de que Alcázar está trabajando en un obra próxima al domicilio del primer edil y lo primero que pensó fue que había surgido algún problema y le llamaba para eso. «Eran las diez y media de la noche, no reconocí el número y escuché: soy Leopoldo; en ese momento pensé en que ha pasado algo, en que se había hundido algo de la obra y mientras me decía lo de la Máscara Guarrona, me estaba hablando y no me estaba enterando», explicó.
Pasado el susto inicial, "Alcazilla", como se lo conoce popularmente en Daimiel, reconoció «la alegría y el orgullo» de esta distinción que dedicó a todo el pueblo y especialmente a su mujer e hijas, que tramaron la nominación junto a "Cande", la que propuso su candidatura al Ayuntamiento.
De sus primeros recuerdos relacionados con el Carnaval, Alcázar comentó algo emocionado la ocasión en la que su padre y su tío se vistieron de máscaras guarronas con un par de cortinas y a él le colocaron unos visillos para salir por las calles. De entre los diferentes disfraces que se ha puesto, Alcazilla eligió como su preferido la caracterización de «gitano con cabra» y recordó también lo que le sucedió en Malagón vestido de coronel. «Al final de una calle que se estrechaba estaba un municipal intentando que la gente se apartase para dejar paso el desfile, entonces me acerque por detrás, pedí un poco orden y creyó que de verdad era un coronel», rememoró entre risas. Tampoco faltó la mención a la asociación de Los Amigos del Arte y concluyó que lo mejor del Carnaval es «la oportunidad que te brinda de hacer muchos amigos».