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Provincia
Daimiel

Guadiana eleva a la diosa

Nieves Sánchez - lunes, 12 de diciembre de 2011
Ecologistas y ciudadanos realizan una llamada a la madre naturaleza en defensa del futuro de Las Tablas a través de la recuperación de una piedra con la talla de la deidad del río, Anna • Una niña llamada Guadiana la coloca en su trono

Isabel Arauzo quería que su hija se llamase como el río con el que ha convivido durante toda su vida: Guadiana. Después de intentar convencer a «unos y a otros» de que no importaba que el nombre no fuese femenino porque esa era su elección y la de su marido, naturales de Daimiel y Villarrubia de los Ojos, acabó en el despacho de la directora del Registro de Madrid, ciudad donde nació la niña. Esa mujer se llamaba Prado y no le podía negar el nombre al matrimonio manchego. El suyo también lleva delante el artículo masculino.

Guadiana, cuyo topónimo procede de la voz árabe guad (río) y significa 'río de Anna', tiene hoy 8 años, es morena, risueña y sus ojos, como los de su madre, son rasgados y vivarachos. Ayer esta niña se convirtió en la protagonista de una jornada cargada de simbolismo que acabó con la entronización de la deidad Anna en un majano de uno de los itinerarios del Parque Nacional de Las Tablas. Sus manos fueron las que elevaron a la diosa del río.

Todo tiene un porqué y un punto de arranque. Hace unas semanas un grupo de jóvenes daimieleños, que se encontraban de ruta por el entorno del molino harinero de Griñón (dentro del espacio protegido), encontraron en el río una piedra tallada de unos cuarenta centímetros de longitud que se asemejaba al cuerpo de una mujer. Sorprendidos y sin saber el valor real de tal hallazgo informaron al colectivo ecologista Salvemos Las Tablas ¡Ya! que, desde la gran sequía que sufrió el humedal en 2009, realizan cada año un acto simbólico en el Parque en defensa del acuífero y por la aplicación de políticas que garanticen su supervivencia. El movimiento bautizó la talla como Anna, diosa del río, símbolo de la fertilidad de los humedales, y centró el acto simbólico de este año en su rescate del Guadiana para entronizarla en un majano en el Parque.

A las 11.00 horas de ayer, un grupo de algo más de 50 personas, entre integrantes del movimiento y vecinos procedentes de diversos municipios de la comarca estaban listos para rescatar de su letargo a la deidad suprema del agua.

acto de fe. «Hace dos años acudimos centenares de personas a Las Tablas y vertimos de manera simbólica agua con distintos recipientes, cuando ya creíamos que no se podía hacer nada por el humedal y dos días después se puso a llover y prácticamente no paró en todo el invierno. Fue un milagro». Alberto Celis, miembro de Salvemos Las Tablas ¡ya! asegura que el de ayer es como el de 2009: un acto de fe, una manera de recurrir «a los seres de la naturaleza e invisibles del río, a los dueños de los peces y a los señores de la enea y el carrizo» y de manera particular a Anna, para que salven Las Tablas y hagan manar de nuevo el agua de la tierra. Actualmente el Parque Nacional cuenta con 1.700 hectáreas encharcadas de sus 1.928 inundables, pero indudablemente solo la lluvia y la fuerza de la naturaleza no es garantía de futuro.

Para Celis, el descubrimiento de esta talla, que no es única en una zona de gran valor arqueológico y desconocido, viene a significar el «hartazgo» de la naturaleza a proyectos y planes gubernamentales «que nunca llegan», a una continua explotación de los recursos y a la ausencia de un Plan de Uso y Gestión para el Parque y una apuesta decidida por la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda. «Sin agua no hubieran venido otras culturas a vivir aquí hace 4.000 años y sin agua nosotros no podremos seguir viviendo. El futuro sin este recurso es una quimera y si no llegan las medidas y estas son insuficientes llegará un día que tendremos que mirar como nuestros antepasados al cielo para encomendarnos a los dioses». «Hoy, por lo tanto, queremos decir que somos parte del problema y también parte de la solución».

Tras ser rescatada del interior de uno de los Ojos del Guadiana por un trasmallo de pesca, la diosa Anna, bien definida sobre una piedra de río, descansó durante unos minutos en Griñón. «Desconocemos si la figura puede tener o no valor arqueológico e invitamos a cualquier experto a que la investigue», puntualiza señalando a la talla Alejandro del Moral, director del Centro del Agua de Daimiel. Para él, sea de valor o no, acabe en un Museo o no, su significado está muy claro; «Es una diosa anterior a los romanos, relacionada con el agua y la fertilidad y viene a decirnos que el Guadiana está manando, está vivo y sus ojos lloran». A su alrededor, los presentes le sacan fotografías, cuchichean y sacan sus cábalas sobre la historia de la piedra.

Carmen Guillén, madrileña aunque residente en Alcázar, no quiso perderse el momento del rescate de Anna. Coincide con Prado Gallego, de Puertollano, en que el Guadiana es algo que une y envuelve a los habitantes de esta extensa provincia. «Es nuestro río y no podemos dejar que su patrimonio se pierda», comentan. Guadiana, junto a su madre Isabel, se queja de que todavía no ha podido coger a la diosa. No sabe que dentro de unos minutos estará colocando a Anna sobre su trono.

sobre un majano. De Griñón a Las Tablas, sobre una piedra, donde ahora descansa, la talla de Anna es colocada en una barca sobre la vaca de un todoterreno y desde allí es traslada hasta Las Tablas. El Parque Nacional aprobó hace unos días la petición de colocar la piedra en el comienzo de uno de los itinerarios turísticos del espacio, sobre un majano, a escasos metros de la ruta. Alejandro del Moral y miembros del movimiento Salvemos Las Tablas ¡Ya! portan a Anna hacia el majano, donde minutos después leerán un manifiesto en defensa del río Guadiana, del que vivieron y viven tantas generaciones de esta tierra. Celis comenta que es habitual encontrar a lo largo del cauce del río manchego piedras con formas y tallas misteriosas, símbolos de deidades naturales y expresión de un modo de vida ancestral. «Ojalá y alguien descubra que esta piedra es antiquísima y tiene un valor incalculable y que Patrimonio se la quiera llevar a un museo porque solo así se darían cuenta de la gran riqueza que hay en este río. Hay un testimonio incalculable de la historia del hombre en esta zona, pero no se protege», asegura.

Llega el momento de colocar a Anna sobre el majano. Guadiana Arauzo hacía unos minutos que había pedido poder sujetar la piedra. Alejandro y Alberto la miran y le dicen: «Adelante, súbela y colócala mirando hacia el camino, para que todo el mundo la vea». Guadiana entroniza a la diosa y la eleva sobre el río con el que comparte nombre.

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