Desde que Daimiel se hermanase con Vilassar de Mar ( localidad catalana donde residen numerosos daimieleños que inmigraron en décadas pasadas), el municipio manchego elabora anualmente, y coincidiendo con los festejos patronales, una catifà (alfombra) de serrín. Se trata de una iniciativa emprendida para estrechar los lazos de unión y que, cada año, cobra mayor expectación.
El lugar elegido para este diseño tan original, la calle Virgen de las Cruces, primera vía que atraviesa la imagen de la patrona en procesión cada primero de septiembre. Producto de la colaboración de numerosas personas, en su amplia mayoría de asociaciones y peñas locales, además de los propios vilassarenses, es esta alfombra de serrín, admirada por todos los vecinos del municipio y aquellos turistas que aprovechan para pasar unos días por Daimiel.
Un arduo trabajo que se inició a las siete de la mañana con las primeras tareas de distribución y terminó en torno a las diez con la aparición de los nombres de las dos localidades hermanadas. Una concentración multitudinaria de colaboradores para elaborar la catifa en la que este año han prevalecido las tonalidades verdes.
Sobre ella, varios motivos circulares en fondo rojo en los que resaltaban figuras doradas que representaban la Virgen de Las Cruces, cuya imagen se tiñó de tintes azabaches, con la corona y faldón coloreados en dorado. En el extremo más próximo a la Plaza de España rezaba en la alfombra Villassar-Daimiel 2010.
Poco después, el protagonismo en la mañana se dirigió hacia la iglesia de Santa María La Mayor donde se celebró la tradición función religiosa a la que asisten cientos de daimieleños para acompañar a la Patrona, La morenita, en su día grande. En el acto se daban cita las autoridades habituales acompañadas de las reinas de la Feria y Fiestas. Seguidamente, se celebró cabildo ordinario para informar de la marcha de los asuntos que afectan a la Hermandad.
concierto. Por otro lado, como cada 1 de septiembre, la Banda Municipal de Música celebraba en el día de la patrona el concierto extraordinario de feria, que este año sirvió para presentar dos pasodobles. Carlos Aranda, pieza dedicada a la joven promesa daimieleña del toreo, compuesta por Antonio Ruiz, abrió el programa matinal. Pero la convocatoria también se aprovechó para estrenar el pasodoble Fernando Guillén, de otro paisano, Luis Carlos Martín, afincado en tierras andaluzas.
Además, se contó con la inestimable participación del reputado trompetista Manuel Blanco, trompeta solista de la Orquesta Nacional de España y pregonero 2010 de la Feria y Fiestas de Daimiel. En el Ayala también sonaron piezas de zarzuela como Una noche en Calatayud o Pícara molinera.
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