Jesús Iniesta, segundo por la izquierda, durante el acto del pregón.
Para un manzanareño como Jesús Iniesta, que dejó su ciudad natal hace años por motivos profesionales, Manzanares y Nuestro Padre Jesús del Perdón son dos referencias importantes que están siempre presentes en su vida. Iniesta, con «responsabilidad y orgullo por ser elegido pregonero», compartió con los manzanareños que acudieron el pasado sábado a la Casa de Cultura algunas reflexiones personales sobre su relación con el patrón desde la niñez, adolescencia y juventud, y como le marcó pertenecer a la Junta de Gobierno de la hermandad del patrón de Manzanares.
Además, dijo que «el apellido» del patrón lo dice todo, ya que es perdón. «Ese salir al encuentro de los que esperan de ti, como aquella tarde de Viernes Santo de 31 de marzo de 1809, con la iniciativa de Sotomayor sacaron nuestros predecesores tu imagen al encuentro del general francés Sebastiani hasta la ermita del Cristo de las Agonías, para implorar su perdón y recibir su gracia».
El pregonero añadió que «el perdón, es un camino de doble sentido en el mapa de nuestro vivir, y se manifiesta en la oración del Padrenuestro». También recordó que la Hermandad de Jesús no se queda solo en el perdón, «ya que desvela un encuentro entre dos palabras e imágenes como son Perdón y Esperanza, Nuestro Padre Jesús del Perdón y Nuestra María Santísima de la Esperanza».
En este sentido, señaló que estos términos o apellidos de la hermandad deben dar sentido a la existencia de todo ser humano, sabiendo que sin uno no puede ser el otro. Así, Jesús Iniesta recordó personas que le han marcado en su vida como Don Félix, el primer párroco de Altagracia; el padre Ángel, don Julio, don Eloy y don Jerónimo.
Iniesta finalizó su pregón señalando que le ha resultado fácil hablar de Jesús del Perdón, porque «él ha estado presente en su vida interior y lo ha querido llevar exteriormente a todos los demás». Deseó a los manzanareños que vivan las fiestas desde dentro del corazón y que expresen las vivencias religiosas y humanas que a lo largo del tiempo, la hermandad ha vivido y transmitido a las gentes de Manzanares. El broche de oro fue un concierto de Eloisa Cabanes, voz, y Carlos Piñeiro, al piano, que ofrecieron un recital de obras dedicadas de canción española y zarzuela.
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