No se está produciendo un cambio con el nuevo Gobierno, sino un cambiazo. Esto es un revulsivo en toda regla, no solo el cumplimiento del programa sino también una batería de proyectos que van a afectar a todos los sectores sociales. Y aparentemente para bien. Ahora hace falta que los anuncios se conviertan en leyes y normas. Corrige errores muy serios cometidos por Ejecutivos anteriores y prevé situaciones que se producirán a corto y medio plazo.
Las comparecencias de los distintos ministros para explicar sus iniciativas en el Congreso no han dado respiro, las novedades han sido tantas y de tanta enjundia que no había manera de elegir titulares. Se podrá acusar a Rajoy y a su Gobierno de muchas cosas, pero no están de brazos cruzados. En cinco semanas han tomado decisiones que nos van a cambiar radicalmente la vida. En algunos casos para volver a situaciones anteriores que con el paso del tiempo se ha comprobado que eran mejores, como por ejemplo reimplantar una tarjeta sanitaria válida paras todas las comunidades. Se acaba así el peregrinar por los hospitales dando todo tipo de explicaciones. Como se acaba también con el disparate de que las menores puedan abortar sin permiso paterno o se acaba que las farmacias dispensen la píldora del día después con tanta facilidad como una aspirina. Y se ha dado marcha atrás en la ley de plazos para el aborto, como dijo Rajoy que haría.
El titular de Interior ha pronunciado con todas las letras la palabra «indecencia» cuando un portavoz de Amaiur se refirió a los presos de ETA como presos políticos. Bien, muy bien. Y Ruiz Gallardón ha puesto fecha ya a algunos de los puntos que figuraban en el programa del PP y que quizá pensaban algunos que se quedarían solo en promesas. Y por seguir con las propuestas, Miguel Arias anuncia ya que se elaborará un Plan Hidrológico Nacional que garantice el suministro a todas las regiones. Nacional. Por no hablar de las medidas que ha anunciado Wert en el sector de la educación, con la garantía de que se podrá recibir clases en castellano en todas las comunidades, el inglés se convertirá en asignatura prioritaria y obligatoria, se premiará el esfuerzo del alumno, se le confiere al profesor el estatus de autoridad, se potencia la formación profesional y se sustituye por otra no ideologizada la polémica asignatura Educación para la Ciudadanía.
Para que se diga que Rajoy solo quería incidir en las cuestiones de finanzas y en la creación de empleo…
De momento, lo que se ve es que este Gobierno quiere recuperar la marca España sobre la España dominada por los nacionalistas, y se ve que este Ejecutivo tiene propuestas muy concretas de tipo social. Dirán que no son las acertadas, pero nadie podrá acusar al PP de no tener proyecto.