El aeropuerto de Ciudad Real protagonizó la recta final del curso político en Castilla-La Mancha. Ocurrió así porque en torno a este proyecto de incuestionable interés regional se generó un aluvión de sospechas (la mayoría de ellas interesadas) que complicaron enormemente su funcionamiento, como hubiera ocurrido con cualquier empresa sobre la que un día sí y otro también se lanzan mensajes que generan desconfianza de forma gratuita. Después de esa batalla política hay un hecho relevante a tener cuenta: la campaña de deterioro de imagen preconizada durante meses no ha logrado impedir que dos compañías aéreas de gran popularidad en España y en Europa hayan tomado posiciones en el aeropuerto de Ciudad Real. Primero fue Ryanair y próximamente será Vueling, que además es de capital español.
El Central ha vivido momentos muy delicados desde sus orígenes, pero las agresiones más graves fueron después de que el proyecto lograra materializarse y se viera despegar de sus pistas el primer avión, en diciembre de 2008, y muy especialmente durante el primer semestre de 2010. Una crisis económica realmente devastadora y una guerra política sin precedentes colocaron este proyecto en un estado delicado, con intervención judicial incluida como consecuencia de un concurso de acreedores. Convertido en centro del debate político durante una larga temporada, hubo quienes vieron (o quisieron ver) el proyecto irremediablemente abocado a la defunción. Sin embargo, la acertada decisión de la Junta de apostar por la creación de una empresa pública aeroportuaria y el trabajo de la empresa Ciudad Real Aeropuertos permitieron enderezar un rumbo que se quiso torcer a marchas forzadas.
La prueba de que el mercado aéreo no ha perdido la confianza en el aeropuerto manchego es que en medio de la tormenta Ryanair firmó un contrato para operar desde el Central y pocos meses después ha sido Vueling la que ha presentado su apuesta. Pese a que el concurso de acreedores y el nombramiento de administradores judiciales abrió un escenario de dudas, lo cierto es que el trabajo silencioso de la empresa por dotar al aeropuerto de más operaciones ha dado resultado. No cabe duda de que está lejos de los objetivos, pero teniendo en cuenta las graves dificultades acaecidas (sumadas las naturales y forzadas) hay que contextualizar el estado actual. Visto lo ocurrido en los últimos dos meses está demostrado que si no vuelven a surgir ataques absurdos y se deja trabajar ese proyecto se encaminará hacia su meta, la de ser un elemento dinamizador de la economía de toda la región.