El domingo, en el viejo y restaurado salón de baile del que fuese Casino de Ciudad Real tuvo lugar el solemne acto de entrega de la Medalla de la ciudad en su categoría de oro al Club Balonmano Ciudad Real, por sus relevantes méritos deportivos y por la magnífica labor de embajador de nuestra ciudad. Esta medalla, que se sepa, ha sido entregada en otras dos ocasiones, aunque nada debería extrañar que, en menor o mayor plazo de tiempo, apareciese alguna otra persona o institución distinguida con ella en el pasado. La primera la recibió el rey Alfonso XIII y la segunda el que fuese gobernador civil de Ciudad Real, Utrera Molina. En el caso de Utrera Molina no hubo acto de imposición, dándose la circunstancia, además, de que la Medalla fue recogida por él en la casa acuñadora/vendedora y pagada de su bolsillo. Dicho esto para la pequeña historia local, hay que dejar sentado, antes de seguir, que fue un acto que quedó muy bien en todos los aspectos, abstracción hecha de algun jersey que sobraba en un acto solemne y más si el portador es miembro de la Corporación Municipal.
Y mas sentado aun que la concesión de dicha Medalla al C. B. Ciudad Real es absolutamente merecida por lo dicho y por los mérito que el Club escribe, día a día, en las canchas que pisa. Este Club, que se permitió el lujo de ganar todo lo ganable -estos con la mano; el Barcelona con los pies- varios antes que el club catalán y catalanista, ha logrado lo que ningún otro que yo sepa: ganar tanto, ganar todo, en tan solo 18 años de vida. Y esto es importante por la intensidad del esfuerzo y la dignidad demostrada. Ascendido a División de Honor en 1992 con el nombre de Caserío Vigón, ha ganado hasta hoy 3 Copa de Europa, 4 Liga Asobal, 2 Recopa de Europa, 3 Super Copa de Europa, 2 Copa del Rey, 5 Copa Asobal, 2 Super Copa de España y 1 Super Globe... que debe ser algo así como la Copa del Mundo, aunque si hubiese habido una copa super galáctica, de esas que le gustan a Leire Pajín, también la hubiese ganado. O sea, que nadie puede presumir de tal atestón de triunfos en tan pocos años.
Y para esto, para ganar tanto en tan poco tiempo, pese a que el Club y la afición ciudadrealeña hundan sus raíces en los campos de tierra de los Marianistas allá en los 60 y 70, ha contado con directivos, técnicos, jugadores, peñas y aficionados en general... y en coronel y en sargento, de primera. Desde Cobo a Díaz de Mera, pasando por ese Megáfono atronador, los López León, Alonso, Román, los Juan y, como no, los mejores de Europa en los últimos años, con Talant a la cabeza. Son muchos, y algunos con nombres endiablados. Y acabo. Se podrá acusar a Díaz de Mera de hacer un superequipo a base de talonario, como Florentino, con la diferencia, importante por cierto, de que a Domingo le funciona el Club y a Florentino no.
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