Como siempre anduve en primera línea, o al menos eso cree servidor, en la defensa de lo que estimaba justo y, de ellas, de todas esas veces, la mayoría fueron lo que se ha dado en llamar en el viejo idioma de Cervantes... y hasta en el de Josep Plá, los Baroja y Rosalía de Castro -apunto estos ejemplos por lo de los nacionalismos tan en boga hoy-, casi siempre causas perdidas, hoy tengo que estar, amén de alarmado y descorazonado por lo que de descomposición del Estado tiene, con el Ayuntamiento de Ciudad Real y en contra de la Tesorería de la Seguridad Social, que es Estado.
Y es que sucede, por lo que uno lee ahora en la Prensa, lo que tenía que suceder. Al Ayuntamiento de Ciudad Real, que es casi tan pobre como las ratas, pese a las campañas de recaudación, vía multas, puestas en marcha por la Concejalía de Tráfico, ¡piraña insaciable!, que poco da, como se ve, y mucho puede quitar, se ha visto obligado en enzarzarse en un agrio contencioso, que ya veremos donde para, porque la Tesorería de la Seguridad Social, según la versión oficial del Ayuntamiento, no quiere pagar el IBI, la antigua Contribución que pagamos ustedes y yo, por las buenas o por las malas, lo que la convierte, amén de en morosa, en importante actora del estrangulamiento económico-financiero del Ayuntamiento de Ciudad Real. O sea, para que nos entendamos a la pata la llana, que el Estado, vía Seguridad Social, nos está j...orobitando una vez más, un poco más, a los ciudadrealeños. (Muy bonito: luego querrá Zapatero que le votemos). Pero el Estado, que pese a estar en manos de quien está -del nuevo Rey Sol interplanetario del siglo XXI, José Luis Rodríguez Zapatero, que algo ha debido escuchar de Luis XIV y su ‘El Estado soy yo!- no es tonto, pues al fin y al cabo hay asesores y altos funcionarios de carrera y oposición, que no de mantecada de León y dedo, intenta quitarse de encima el muerto de esa deuda, deuda que asciende -de los años 2006, 2007, 2008 y 2009- a dos millones y medios de euros nada menos, y pasárselo a la Junta de Comunidades.
Y es que, de lo informado por el Ayuntamiento, parece desprenderse que esos cuatro años el Hospital constaba, en los papeles oficiales, como propiedad de la Seguridad Social, y para 2010 ya sería, en verdad, de la Junta, que llegada la hora, sin duda, cumplirá su parte en el acatamiento constitucional de que todos -TODOS- contribuiremos al mantenimiento del Estado. Unos por un lado y de una forma; otros por otra. La Tesorería de la SS, rizando el rizo, opta por asesinar al mensajero y amenaza al pobre funcionario -dicho con todo respeto y en tono coloquial- que ha firmado el embargo de cantidades en cuentas de la Seguridad Social. Si eso es así, que parece que lo es, además de morosa, la SS opta por la amenaza totalitaria, al mas puro estilo de las dictaduras bananeras. ¡Ay la influencia de Castro y Chávez!
Y acabo. Lo de mi alarma es fácil de explicar: los ciudadanos no se merecen algo así, ni votan para vivir este tipo de peleas impresentables entre administraciones. Y digo esto porque, que se sepa, los Ayuntamientos también son Estado y más cercano al votante que la Seguridad Social o el Ministerio de Hacienda. Los ciudadanos votan, entre otras cosas, para que el que deba, ¡pague!
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