La Bolsa española ha cerrado una semana muy positiva con una ganancia del 6,6 por ciento, que es el mejor dato en los últimos siete meses. Sin embargo, el dinero sigue sin entrar con fuerza en el mercado.
El viernes hubo datos buenos, tanto de Alemania como de Estados Unidos, y se mantuvo el optimismo de los inversores. Grecia ha logrado una tregua con su plan de rescate, el BCE mantuvo los tipos de interés y Japón está por la labor de ser más laxo con su política monetaria. En fin, todo un rosario de asuntos que le sentaron bien a las bolsas, aunque en España haya aún suficientes datos para el pesimismo.
El IBEX superó de nuevo los 11.000 puntos y puede subir algo más en los próximos días, pero sin demasiada confianza.
Es verdad que, también en nuestro caso, los inversores nos han dado un margen y el diferencial de la deuda con la alemana ha caído hasta los 70 puntos básicos, cuando en plena crisis había superado los 100 puntos. En todo caso, el Gobierno español sigue sin apostar claramente por medidas que nos saquen de la crisis y esta semana presentaba un documento a los partidos políticos que no contenía nada fundamental y sí bastantes paridas y alguna cosa verdaderamente preocupante.
El Gobierno apuesta por la rehabilitación del ladrillo (una medida que estaba vigente nada menos que desde el año 1992) y por convertir al Instituto de Crédito Oficial (ICO) en banca pública que dé créditos de cuya garantía de pago se haría cargo directamente el propio Estado.
Por supuesto, se niega a abandonar la muy cuestionada subida del IVA en dos puntos porcentuales prevista para julio y las previsiones, por tanto, no van a mejor, sino que empeoran. Por ejemplo, las de la Fundación de Cajas de Ahorros.
Sin embargo, todo hay que decirlo, Bank of America en un informe titulado Menos dolor para España estima que el PIB nacional logrará crecer medio punto este mismo año, y por encima del 2 por ciento el año que viene. El banco norteamericano basa sus argumentos en la recuperación de nuestros principales socios, lo que se traducirá de manera automática en unas mayores exportaciones españolas. No obstante, la entidad financiera contempla aún cifras muy altas de paro y ve como una amenaza a tener muy en cuenta el impacto en todo el sistema de una futura subida de los tipos de interés, que a buen seguro acabará produciéndose cuando se confirme el final de la recesión en el resto de Europa.
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