La nueva Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo entrará en vigor dentro de cuatro meses.
La norma establece un plazo de 14 semanas para que las mujeres, «sin interferencia de terceros», puedan abortar libremente. Podrán interrumpir su embarazo hasta la semana 22 si «existe grave riesgo para la vida o la salud de la embarazada» o «riesgo de graves anomalías en el feto». Barra libre.
La ley también permite abortar en cualquier momento si se detectan «anomalías fetales incompatibles con la vida» o cuando se descubra en el feto «una enfermedad extremadamente grave e incurable en el momento del diagnóstico y si así lo confirma un comité clínico». Coladero más amplio que el de la ley actual.
Sitúa en los 16 años la mayoría de edad para decidir sobre la interrupción del embarazo, con una problemática intervención de uno de los padres. Monstruosidad.
La convocatoria pro-vida ha encontrado amplio eco en toda España y en distintas ciudades de Europa y América. Sin ser una cuestión exclusiva de creyentes, veinte hermandades de la Semana Santa Sevillana se movilizan por el 7-M. La Hermandad de Triana pide a todos los hermanos que acudan a la concentración en la Plaza Nueva. La Hermandad del Santo Entierro sacará la Imagen de la Virgen a la calle justo antes de la concentración, en una decisión sin precedentes. Otro tanto sucede en varios territorios de EE. UU, Guatemala, México, etc. donde la concentración será en la puerta de las Embajadas de España.
En Ciudad Real, la cita es hoy a las 13 horas en la plaza del Ayuntamiento, convocada por «Derecho a Vivir», «San Vicente de Paúl» y «Ciudad Real en libertad».
¿Qué se pide? La derogación de la ley. Que se promuevan leyes que protejan el derecho a vivir y el derecho a ser madre, amparando la vida en todo momento y ayudando a las mujeres a superar cualquier problema que un embarazo imprevisto puede generarles. Que se respete el derecho de los padres a formar a sus hijos en materia de educación sexual, según sus propias convicciones. Que se respete el derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario para que pueda cumplir su compromiso de defender y cuidar la vida y la salud desde el mismo instante de la concepción.
Estas multitudinarias manifestaciones, expresión plural de la sociedad, deberían hacer pensar a Rodríguez Zapatero en la necesidad de ser un poquito coherente. Hace unos días declaraba, con su personal énfasis teatral: «Si el PP no quiere escucharnos a nosotros, los socialistas, que, al menos, escuche al pueblo». Sr. Zapatero: aplíquese su propia medicina; escuche a los millones de españoles que están a favor de la vida. Un sistema democrático en el que no se escuche al pueblo no es una democracia.
Pero no. No atenderá la masiva petición de la sociedad. Zapatero practica aquello de «más vale pájaro en mano, que ciento volando». Pájaro, igual a votos actuales de minorías parlamentarias. Ciento volando son los electores que cree le seguirán apoyando. Pero el futuro depende de cada español. Con el voto no se garantizan gobiernos buenos, pero permite echar a los malos. Pues, eso.
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