El Ministerio de Fomento ha puesto fin a los problemas que durante algunos meses causaron no poco enfado entre los usuarios del servicio de media distancia de la alta velocidad entre Puertollano, Ciudad Real y Madrid. Una de las principales quejas fue la referida a los retrasos, que al fin y al cabo es la deficiencia menos comprensible cuando se habla de un ferrocarril competitivo. No cabe un servicio de alta velocidad con llegadas a destino fuera de horario, aunque sean de pocos minutos. De ahí que las quejas de los usuarios sean razonables en ese sentido. Pero a partir de ahí, las causas de los enfados son muy relativas y menos justificadas; por ejemplo, la denuncia de pérdida de calidad en el servicio, que tratan de argumentar en que se han reducido prestaciones respecto a las que existían hace algunos años. Una de ellas es el aparcamiento gratuito para quienes utilizaban la tarifa club; al respecto no cabe sino aclarar que esa ventaja no se puede presentar a la opinión pública como un perjuicio para la mayoría de los usuarios, porque era una opción que quedaba al alcance de menos del 10% de los viajeros. Por tanto, lo que ha sido un perjuicio para una minoría no puede abanderar el listado de quejas.
El otro asunto al que la asociación de usuarios le confiere relevancia es que la conexión Madrid-Ciudad Real-Puertollano se realiza ahora con trenes menos cómodos que antes. Efectivamente, desde hace unos años se utilizan unidades específicas para media distancia, que sustituyeron a los trenes AVE. Se puede entender la queja de los clientes, pero hay que empezar a comprender que los trenes AVE deben utilizarse para largas distancias y no para las cercanías de alta velocidad, que eso es realmente lo que es un servicio de media distancia por mucho que nos empeñemos en no quererlo ver así. Quizá el problema es que durante años Ciudad Real y Puertollano estuvieron disfrutando de unos servicios de conexión con Madrid que tenían unas prestaciones superiores a las que en buena lógica correspondían. Pero con la implantación de los Avant en el resto de líneas de alta velocidad que se fueron abriendo en España llegó el momento de acomodar la situación a la realidad. Para los usuarios puede que sea un retroceso, pero hay que verlo como un acomodo a lo que tuvo que ser desde el principio. Haber disfrutado de prestaciones superiores porque Renfe no tuviera dispuestos todavía los trenes acordes a la media distancia no conlleva la eternización del privilegio. Y volvamos a recalcar que en alta velocidad lo que importa, realmente, es la puntualidad. Lo demás es perderse en debates absurdos.
Manifestación de funcionarios en Madrid
Rubalcaba, elegido Secretario General del PSOE
Llega una nueva ola de frío a España
El Tiempo en España en las próximas horas
Rifirrafe entre Mariano Rajoy y Rosa Díez