Los ciudadanos están dando una pequeña lección al mandatario, que tiene previsto buscar la reelección dentro dos años.
j. mackenzie (reuters) / parís
El presidente francés, Nicolás Sarkozy, encontrará más difícil sumar apoyos para su plan de reformar las pensiones y reducir el importante déficit presupuestario, si hoy vuelve a caer derrotado en la segunda vuelta de las elecciones regionales.
Los socialistas ganaron a la UMP del popular mandatario en la ronda inicial de los comicios, con lo que la formación de centroderecha parece dirigirse a una contundente derrota.
Los consejos regionales, que tienen competencias en cuestiones como los edificios escolares o el transporte local, apenas tienen voz en la economía y no desempeñan ningún papel en el Gobierno nacional. Pero el resultado de las últimas elecciones importantes antes de que Sarkozy busque la reelección en 2012, probablemente envalentonará a los sindicatos, que se oponen a sus planes de reforma, lo que dificultará al Gobierno obtener apoyos.
«Es un mini desmoronamiento», manifestó Paul Bacot, profesor en el instituto de ciencias políticas de la ciudad de Lyon.
Sarkozy ha prometido una reforma del sistema de pensiones, que afronta un agujero creciente en su financiación que está previsto que llegue a los 14.500 millones de euros en 2013, y se espera que eleve la edad de jubilación.
También debe controlar el gasto significativamente si quiere cumplir su compromiso ante sus socios europeos de recortar el déficit público por debajo del 8,2 por ciento de este año a menos del techo establecido por la UE del 3 por ciento en 2013.
El Ejecutivo ya se ha mostrado muy atento a las protestas por el cierre de plantas, y Sarkozy ha descartado recortar las pensiones o subir los impuestos.
La derrota en las elecciones regionales podría reforzar la precaución gubernamental mientras Sarkozy se prepara para lo que podría ser una campaña electoral mucho más dura de la que tuvo en hace tres años.
Fuerza de la izquierda. La oposición socialista ha tenido dificultades desde entonces, pero ahora, la líder del partido, Martine Aubry, parece haberle devuelto la confianza tras llegar al poder en 2008, y la izquierda se ha aprovechado del descontento por cuestiones como el desempleo o la inmigración.
Los grupos progresistas sumaron alrededor del 50 por ciento de los votos en la primera ronda, con un 29 por ciento de los socialistas, tres puntos más que la UMP del mandatario, más perjudicada por la elevada abstención, que superó el 50 por ciento.
Sarkozy ha descartado que vaya a haber cualquier cambio de Gobierno, pero los ocho ministros que se presentaron en primera ronda fueron derrotados, lo que subraya las dudas crecientes sobre la capacidad gubernamental para lograr grandes reformas en una economía que, aunque ha afrontado la crisis mejor que muchos de sus vecinos, muestra señales de una recuperación inestable.
Aunque en 2004 los socialistas también ganaron las regionales y luego perdieron contundentemente en las presidenciales tres años después, la posibilidad de reformas importantes pierde fuerza. El propio presidente ya declaró a Le Figaro que el año que viene frenaría el ritmo reformador.
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