Los funcionarios electorales comenzaron ayer.
En una jornada no tan sangrienta como se preveía, que costó la vida a unas 40 personas, los iraquíes dieron fe de sus anhelos democráticos y, pese a las bombas y las amenazas de los insurgentes, acudieron ayer a las urnas casi con normalidad para elegir un nuevo Parlamento, clave para la consolidación política del país.
De la Cámara que resulte tras el recuento de las papeletas saldrá la próxima coalición gobernante, y sus diputados serán también los encargados de designar al próximo presidente, con menores funciones ejecutivas que el primer ministro.
Desde primeras horas de la mañana, en las calles de Bagdad la imagen más frecuente era la de electores dirigiéndose a pie a los centros de votación -en todo el país estaban convocados a las urnas 18,9 millones de votantes-, ya que durante la mañana se prohibió el tránsito de vehículos, un veto que se mantuvo hasta el mediodía.
Así, a falta de motores, fueron las bombas las encargadas de romper ese poco habitual silencio.
Según explicaron fuentes policiales, las explosiones causaron en torno a 40 muertos y unos 80 heridos, la mayoría en la capital.
Pese a que en Occidente tal balance se antojaría una catástrofe, lo cierto es que se trata de una cifra de víctimas relativamente baja comparada con la de otras fechas menos trascendentes que la de ayer.
«Yo he votado y no me importan las explosiones», explicaba el funcionario público Abu Ali, de 32 años, en un colegio electoral.
«Estamos acostumbrados a estas bombas y creo que algunos de estos grupos están apoyados por el Gobierno para atemorizar a los suníes», proclamaba por su parte el también funcionario Abu Sayad.
Tras votar, el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, que aspira a la reelección, expresó su deseo de que las explosiones no desalienten a los votantes.
Las autoridades electorales no han precisado cuándo anunciarán los resultados finales. En los últimos comicios, los provinciales de enero de 2009, tardaron casi un mes, y se espera que el plazo sea parecido en esta ocasión.
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