a presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores Cospedal, mostró ayer su sorpresa por la decisión adoptada por los 40 alcaldes del PSOE de Ciudad Real de encerrarse en la Delegación Provincial de la Junta de Comunidades para reclamar el dinero que les debe su Ejecutivo, teniendo en cuenta la «enorme deuda» que dejó el Gobierno de José María Barreda con los municipios de toda la región. «Me sorprende que sea ahora cuando se encierran, cuando nunca antes han dicho nada con relación a todas las deudas que nosotros nos hemos encontrado».
«Trampas», en palabras del máximo representante de la Junta en la provincia, Antonio Lucas-Torres, que ahora están pagando. «Pretenden solucionar sus problemas internos echando balones fuera con otros temas», precisó el popular, que calificó el encierro socialista de «circo» y «guirigay». En este sentido, invitó a la plataforma de alcaldes afectados tras reunirse con parte de ellos a acudir a la sede del PSOE y a las casas de dirigentes socialistas a buscar respuestas.
En relación a la exigencia de los alcaldes socialistas de establecer un calendario de pagos de forma inmediata, Lucas-Torres señaló que el encierro obedece a cuestiones políticas y que «se está trabajando para pagar a todos los ayuntamientos por igual». «No discriminamos a ningún alcalde, porque todos los ciudadanos de la provincia, vivan donde vivan, tendrán las mismas oportunidades, algo que no ha pasado hasta ahora», añadió.
Por su parte, el alcalde popular de Campo de Criptana y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) en Castilla-La Mancha, Santiago Lucas-Torres, ha lamentado que el PSOE «utilice» a los alcaldes para «presionar a nivel político lo que no han ganado en las urnas». Así, se pronunció en el transcurso de una rueda de prensa donde mostró su preocupación por lo que calificó como unos hechos que «no son normales» y «poco habituales» en relación a «un encierro que no sirve de nada» y a las huelgas de hambre de los alcaldes de Villahermosa o Noblejas por los impagos.