En la última década, cerca de 600 pacientes se han quitado un gran peso de encima, según expone el jefe de Cirugía General del Hospital General de Ciudad Real (HGCR). El bypass gástrico y la gastrectomía tubular (una técnica que se utiliza desde el año 2007 en los casos más extremos) son las principales soluciones quirúrgicas que se ofrece a los obesos mórbidos -en un 60% con rostro de mujer-, es decir, a aquellos con un índice de masa corporal por encima de 40. El IMC se obtiene al dividir el peso en kilos por la altura en metros al cuadrado. «Por vía laparoscópica dejamos un estómago con una capacidad muy reducida, de menos de cien centímetros cúbicos», señala Martín.
El objetivo no es otro que el paciente quede saciado casi enseguida y, al ingerir menos calorías, se obre en él el cambio con el desahucio a unos kilos "ocupas" que con el tiempo, al margen de sobresalir, acaban pasando factura en forma de graves repercusiones físicas, psicológicas y sociales para quien los soporta.
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