España no es país para jóvenes. Con una tasa de paro juvenil superior al 40 por ciento y con la generación mejor formada de la historia con escasas posibilidad de desarrollarse en el ámbito profesional, cada vez son más los que se plantean hacer las maletas y ampliar las fronteras, una tendencia que se ha venido a denominar como 'fuga de cerebros', un fenómeno al que no es ajena la provincia de Ciudad Real.
Por ello, alrededor de 70 jóvenes, algunos ya titulados y otros que aún están en la carrera por la titulación, acudieron ayer a una charla organizada por el CIPE que tenía como finalidad orientar a los jóvenes para que encuentren prácticas o un puesto de trabajo en el extranjero. «Nuestro mercado de trabajo no es España, es España y mucho más», les explicaba el encargado de ofrecer la conferencia, quien matizó a los asistentes que «más allá de verlo como algo negativo, es una oportunidad».
La crisis económica y las dificultades de acceso a un empleo que lleva aparejada una recesión que ha puesto en la lista del desempleo a unos 5 millones de personas, más de 60.000 en Ciudad Real, es el principal motivo por el que muchos de estos jóvenes miran a otras partes del mapa como una vía de salida al mundo laboral o, al menos, para aprender un idioma, adquirir algo de experiencia profesional y esperar regresar a España una vez que el 'chaparrón' de la crisis ha dejado de 'aguar' su desarrollo profesional.
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