El descenso de la cobertura vacunal para la triple vírica (contra el sarampión, la rubéola y las paperas) es un hecho. Según los datos facilitados por los servicios periféricos de la Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales, en Ciudad Real se sitúa en un 93 por ciento para los 15 meses, pero cae hasta el 84,6 por ciento a los seis años, cuando se debe inocular una dosis de recuerdo que se olvida.
Este desplome se explica por una bajada de la guardia de los padres que pasan de inmunizar a sus hijos o bien no completan la pauta vacunal. «Llevan a los niños con más frecuencia a las revisiones médicas cuando son más pequeños y se van relajando a medida que se van haciendo mayores», argumentan desde el servicio provincial de Salud Pública. Y lo hacen básicamente porque creen erradicada una enfermedad cuya lucha ha retrocedido una década a tenor de las estadísticas.
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