En un río revuelto, ahí es donde están sumergidos durante estos días los amantes de la pesca de la provincia de Ciudad Real debido a un Real Decreto aprobado por el Gobierno socialista en diciembre del año pasado y que les obliga a sacrificar especies como el lucio o el black bass, comunes en zonas como el embalse del Gasset, el Vicario, Torre de Abraham o La Cabezuela y ahora consideradas invasoras.
«Nosotros no matamos nunca a ninguna especie», aseveró a este diario el presidente de la Federación Regional de Pesca, Carlos Alonso, quien recordó que practican «la pesca sin muerte», por lo que una vez que 'dan caza' al animal, lo miden y lo devuelven al agua de la que ha salido. (Más información en la edición impresa).