El Centro de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales (Cavas), dependiente del Instituto de la Mujer del Gobierno de Castilla-La Mancha, ha atendido a lo largo del pasado año a 45 víctimas, de las que 15 de ellas acudían por primera vez al despacho de la abogada responsable de este servicio jurídico, Concha Marín, tras sufrir una agresión y las otras 30 están pendientes de la tramitación o resolución judicial de su causa.
El número de expedientes abiertos por agresiones sexuales a menores ascendió también a una quincena, y casi toda las víctimas fueron niñas de menos de 13 años que han sufrido abusos. En la mayoría de los casos, los agresores son los novios o actuales maridos de sus madres. Solo en uno de los casos, el agresor fue el padre biológico de la víctima, según los datos facilitados a este diario por el Centro de asistencia a víctimas de agresiones sexuales (Cavas) en la provincia. (Más información en la edición impresa).