La detección precoz de un tumor es más que clave en su pronóstico y en el modo de abordarlo. Por ello, Espinosa hace hincapié en la importancia de consultar al médico ante síntomas persistentes como una ronquera de más de dos semanas de evolución, pérdidas anormales de sangre, aparición de bultos o cambios en el ritmo intestinal como puede ser la presencia de un estreñimiento pertinaz. En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, celebrado ayer, incide en que cada vez son más las personas que sobreviven a la enfermedad, aunque antes hayan tenido que pasar por ella.
Los diagnósticos de cáncer se duplicaron en cinco años y llegaron al millar en el HGCR en 2010. ¿Se ha seguido registrando una alta incidencia en 2011?
En 2011 hemos registrado casi 990 pacientes nuevos, hemos puesto 19.000 ciclos de quimioterapia y hemos llegado a 17.000 revisiones, es decir, 36.000 consultas, mil más que en 2010. Eso indica, por una parte, la alta incidencia de la enfermedad en nuestro medio y, por otro lado, que cada vez hay más pacientes que se curan, más largos supervivientes. Y eso es una buena noticia.
Aumentan los diagnósticos en mujeres. Es una de las conclusiones del informe presentado por la Sociedad Española de Oncología Médica.
Hoy en día está aumentando el cáncer de mama, el de colon y el de pulmón, aunque no tanto como en Estados Unidos. La mujer que fuma, fuma mucho, es algo inherente a su forma de ser. La mujer es más apasionada, se entrega más.
Los tumores de pulmón representan el 13,4 por ciento de los nuevos casos de cáncer (datos de la Separ) y es el motivo más frecuente de mortalidad por esta patología. ¿Un programa de cribado ayudaría a reducir las cifras?
No las cifras de incidencia, pero sí ayudaría a coger más casos a tiempo. El diagnóstico precoz en todas las enfermedades es fundamental y la mayoría de los casos de cáncer de pulmón nos llegan en estadios muy avanzados. Si hubiera planes de cribado, reduciríamos la mortalidad y mejoraríamos el pronóstico. Avisa con síntomas muy inespecíficos y relacionados con el tabaco (toso, dolor en el pecho, expectoración, falta de aire), por eso da la cara tarde. Hasta que no hacemos una radiografía de tórax, no vemos que es una neoplasia.
En breve el HGCR, con el sello de Amuma y la financiación de Horizonte XXII, presentará el estudio Causas de retraso diagnóstico en el cáncer de mama. ¿Por qué cree que aún hay mujeres que no acuden a la llamada del programa de detección precoz?
Un poco por dejadez, porque viven lejos de los hospitales o porque tienen mucho trabajo, o simplemente por el hecho de que pensamos que a nosotros no nos va a tocar. Todavía cuesta que las personas se adhieran a los planes de cribado y son peores los hombres que las mujeres. A ellos les cuesta mucho ir al urólogo, mientras ellas son mucho más disciplinadas con sus revisiones ginecológicas.
El año pasado exponía un aumento de los tumores gástricos y pancreáticos, «sobre todo aquellos de origen digestivo, probablemente a consecuencia de una mala alimentación». ¿Es preocupante?
Sí, la verdad es que es preocupante porque cada vez hay más gente joven con tumores digestivos, en la segunda década de la vida. La alimentación dista mucho de la dieta mediterránea de antaño, se basa en comidas rápidas, en comida basura, de baja calidad. Nos preocupamos muy poco por la alimentación, se come para salir del paso y se llevan a cabo prácticas poco saludables como el abuso del alcohol. Y la puerta de entrada a este tipo de neoplasias es el tubo digestivo. Representan dos de cada diez tumores, a los que hay que sumar los casos de cáncer de colon. Estamos hablando de más de un tercio de los pacientes.
Desde 2005, que llega al HGCR, ¿ha asistido a algún incremento importante de determinados tipos de tumores?
Creo que el cáncer de pulmón ha subido en incidencia, también los tumores cerebrales y los sarcomas, que son bultos que aparecen en las extremidades fundamentalmente.
A finales de noviembre Caliste se presentó para ser el soporte psicosocial del enfermo de cáncer de cabeza y cuello. ¿Qué papel están jugando las asociaciones en el abordaje de esta enfermedad?
Su labor es muy importante porque, primero, hacen tomar conciencia a la población de la importancia que tiene el cáncer. Pero, además, cuentan con planes de actuación concretos para los pacientes y sus familiares. Les ayudan a asumir la enfermedad, les financian las prótesis, les facilitan programas de apoyo psicológico bien individuales o bien de terapia de grupo, les proporcionan rehabilitación... Abarcan un campo muy amplio donde el hospital no llega. De puertas para fuera, juegan un papel clave e insustituible, también en la educación sanitaria de la población a través de encuentros, campañas y cursos. Contribuyen a que los ciudadanos se adscriban a los programas de detección precoz, como el de cáncer de mama.
A mediados de 2009 el HGCR creó un foro digital de pacientes oncológicos para resolver sus dudas y las de los profesionales. ¿Cómo está funcionando y en qué cree que puede mejorar?
Regular. Se ha suscrito muchísima gente, pero realmente el foro todavía tiene poca fuerza. Parece que hay un poco de miedo, pero apuesto por fomentar esta herramienta. Ya tenemos colgada información general sobre el cáncer, algunos tratamientos y protocolos, una sección de preguntas frecuentes... pero luego se puede participar de manera activa. No trata de sustituir a las consultas, pero sí trata de ser un apoyo para el paciente, para su familia y para los profesionales de Atención Primaria.
GEPAC, SEOM, FAPE y ANIS presentan una campaña de concienciación e información. ¿Cómo vas de lo tuyo? Lo mío se llama cáncer. Luz Casal aseguraba en una entrevista que «hay que desdramatizar, quitarle peso». ¿Está de acuerdo?
Creo que sí. La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) fue pionera en el hecho de que dejara de hablarse del cáncer como «una larga y penosa enfermedad». Hay que perderle el miedo, porque hoy en día más de un 60 por ciento de los pacientes oncológicos se curan, pero otro tanto por ciento muy importante se convierten en largos supervivientes y hacen del cáncer una patología crónica. Hay más casos, pero cada vez se curan más. Por eso, yo siempre digo que el ánimo es el 50 por ciento. Mantener una actitud positiva, a veces con ayuda psicológica, es muy necesaria para afrontar los tratamientos, las secuelas y la enfermedad. De hecho, creemos firmemente en que influye en los resultados.
Actualmente, el HGCR cuenta con nueve comités de tumores en los que intervienen especialistas de varias disciplinas. ¿Cómo funcionan?
Unos se reúnen semanalmente, otros cada dos semanas y otros a demanda. En ellos se plantean tanto los protocolos de diagnóstico, estadificación, seguimiento y tratamiento, que se van poniendo al día; como casos concretos, para evitarle visitas innecesarias al paciente, para que de una sola vez sea atendido y se saquen las conclusiones que marquen su pauta, su manejo. Es una herramienta hoy en día fundamental.
De hecho, se formó un grupo de ginecólogos y cirujanos para operar el cáncer de ovario.
Dentro del comité de Ginecología se estableció una vía clínica y ahora mismo están haciendo, todavía de manera experimental, quimioterapia intraperitoneal. Es una técnica novedosa que consiste que, en el marco de la misma intervención, se hace la resección (extirpación quirúrgica) máxima y acto seguido, sin cerrar a la paciente, se introduce un caldo hipertérmico (a alta temperatura) con la quimioterapia para que vaya filtrándose. Pensamos que esto puede evitar recaídas en el futuro y que, de ocurrir, lleguen lo más tarde posible. Es un sistema revolucionario que abarata costes y puede ser una herramienta muy importante.
Un 10 por ciento de los casos influye la herencia genética. ¿En qué tipo de tumores se están aplicando los estudios?
No sólo se circunscribe a los tumores de mama y ovario, sino que la unidad que lleva la doctora Cano atiende también los digestivos, los de tiroides, los sarcomas... Las muestras se envían a analizar fuera y los resultados están tardando unos seis meses. Ya tenemos muchas familias en seguimiento.
Oncología Radioterápica reclama un segundo acelerador de partículas por «seguridad». El doctor Pérez Romasanta asegura que el servicio atiende a 600 pacientes al año, cuando debería llegar a unos 1.000. ¿Es tan necesaria una nueva máquina?
La necesidad viene de la reducción de los tiempos de espera. No obstante, hay un poco menos de demora que el año pasado. Se ha mejorado la gestión del acelerador, pero lo cierto es que está muy utilizado. Siempre cuánto más medios mejor, pero no sé si es el momento de adquirirlo. Eso lo tienen que decir las autoridades. Gracias al acelerador de Alcázar de San Juan también existe una mejor coordinación.
Los paliativos y la esfera psicológica cerraron en junio el II Curso de Oncología Clínica Básica organizado por el Hospital General de Ciudad Real (HGCR). ¿Cómo se está dando respuesta desde el centro a estos aspectos?
Está mejorando muchísimo. Tenemos una Unidad de Cuidados Paliativos muy potente con diez o doce camas. Tiene una comunicación constante con Oncología Médica y cuentan con dos equipos de atención a domicilio coordinados con Atención Primaria. La red de Cuidados Paliativos está facilitando al paciente que esté en su medio y, por otro lado, no le hacen depender tanto de un hospital. Aún así, hay una consulta externa que funciona un día a la semana. También hay dos psicólogos, uno en el hospital de día y otro en planta para prestar asistencia al paciente y a su familia, porque el cuidador debe ser cuidado.
¿Qué retos hay por delante en la lucha contra el cáncer?
Hay nuevos tratamientos a las puertas pero, al margen de ellos, es necesario incidir en una gestión más eficaz. Hay que revisar todos los protocolos porque, aunque se hacen bien las cosas, se pueden lograr una mayor coste-efectividad: hacer lo mismo con menos. Debemos reunirnos más, hablar más entre nosotros, para centralizar los diagnósticos y que el paciente no se vea obligado a llamar a varias puertas reduciendo así gastos que son innecesarios. La duplicidad de pruebas y las revisiones excesivas son un hecho.
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