El nuevo modelo de Oficina Judicial solo ha provocado quebraderos de cabeza a los profesionales de la Justicia desde que entró en funcionamiento el 9 de febrero de hace un año. Las quejas procedentes de casi todos los sectores se han sucedido prácticamente desde su implantación. Jueces, magistrados, abogados, procuradores y funcionarios de la Administración de Justicia han mostrado su preocupación tras aseverar que la nueva Oficina Judicial «no ha respondido a las expectativas».
Para el decano del Colegio de Abogados, Cipriano Arteche, ha sido un «rotundo fracaso» el modelo de Oficina Judicial impulsado por el Ministerio de Justicia del Gobierno socialista.
Abogados curtidos en los juzgados y tribunales, como Ángel Rico, aseguran que «no ha traído nada positivo», sino todo lo contrario, «ha empeorado sensiblemente el funcionamiento normal de los juzgados». La tramitación de los asuntos «se ha ralentizado», remarca el abogado Ángel Rico, quien afirma que se generado un rosario interminable de traslado de expedientes que están provocando un retraso «enorme» en los juzgados de Ciudad Real.
En los mismos términos se expresa el abogado Jesús Medina, quien asegura que el «atasco ha crecido geométricamente». Y por poner un ejemplo, cita la tardanza en resolverse los asuntos de incapacidad. Antes de que entrara en funcionamiento el nuevo modelo de Oficina Judicial se despachaba en seis meses y ahora hay un retraso de más de un año. «Todo se ha sobredimensionado y se ha complicado considerablemente la tramitación de los procedimientos», remarca el abogado Jesús Medina, quien también pone el acento en los efectos de la crisis económica que está haciendo mella en muchos bufetes. Crecen los pleitos y las dilaciones por la situación que hay en los juzgados, «encadenándose uno tras otro generando retrasos de todo tipo», también en el cobro de honorarios.
Los abogados no habían visto a lo largo de su dilatada experiencia en los juzgados y tribunales una litigiosidad tan alta como ahora. En este sentido, Jesús Medina cita a modo de ejemplo la situación de los tres juzgados de lo Social, que han multiplicado en los últimos años el número de asuntos que registra, casi al mismo ritmo que ha empeorado la situación económica, muchos de ellos por despidos de trabajadores.