La radioterapia es el arma terapéutica más eficiente en el tratamiento del cáncer. De hecho, seis de cada diez enfermos precisan de ella para el control de su tumor o como opción paliativa. Por ello, «el único acelerador de partículas con el que cuenta el Hospital General de Ciudad Real (HGCR) no es suficiente». Así lo expuso ayer el doctor Luis Pérez Romasanta, quien señaló que «el servicio de Oncología Radioterápica atiende a 600 pacientes al año, cuando debería llegar a unos 1.000». Además, según indicó, «lleva seis años trabajando a pleno rendimiento».
En el marco del X Encuentro sobre Cáncer de Mama y Ginecológico, desarrollado en el paraninfo del Rectorado y coordinado por el doctor Ricardo Pardo bajo el sello de Amuma, el experto reflexionó sobre el futuro de su especialidad y recordó que «el año pasado una avería dejó sin respuesta a los enfermos durante cinco días, lo que nos puso en la tesitura de derivar gente a Toledo y Albacete».
Desde el año 2005 Pérez Romasanta no se cansa de reclamar una nueva máquina que ayude a racionalizar los horarios, evitar las listas de espera y poner en marcha nuevas técnicas. «El servicio está saturado. Trabaja de ocho de la mañana a diez de la noche y a veces hasta las doce», según precisó, al tiempo que puntualizó que «en países de nuestro entorno, como Francia, un segundo acelerador es obligatorio por seguridad».
Pérez Romasanta resaltó que «el 62,5 por ciento de la Oncología Radioterápica de la región se hace en centros privados». «Los casos más complejos o que requieren tratamientos sofisticados se siguen enviando a Madrid y a Valencia -al IMO y al IVO-, lo que representa una fuga de fondos que salen de la comunidad y que no se invierten en hospitales públicos», denunció. «Se pueden subcontratar los servicios de cafetería y limpieza de un hospital, pero no el de Oncología Radioterápica», apostilló a este respecto
Por otro lado, lamentó que el servicio no pueda participar en ensayos clínicos sólo por el hecho de contar con un único acelerador de partículas. «Estamos estancados en las cinco máquinas por millón de habitantes, cuando Holanda tiene doce», subrayó.
En este sentido, durante su intervención no quiso dejar pasar por alto que las inversiones en Radioterapia ahorran dinero al sistema público de salud. Más aún cuando, en sus propias palabras, «supone tan sólo un seis por ciento de la atención al enfermo oncológico». «Somos baratos y muy eficaces», confesó Pérez Romasanta. Y es que un tratamiento de radioterapia cuesta alrededor de 4.000 euros, pero uno de quimioterapia supera los 20.000.
El jefe de Oncología Radioterápica del Hospital General, un servicio que cuenta con cinco médicos y cinco físicos, apostó por una RT adaptativa, es decir, que se acople a los cambios sufridos por el paciente a lo largo del proceso. «Ayuda a individualizar los tratamientos para que los afectados experimenten una menor toxicidad», defendió. Y es que, a su juicio, «la calidad de la Medicina está ligada a la inversión económica». (Más información en la edición impresa)