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18/04/2010

Lorenzo Amor Acedo • Presidente de la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA)

«Uno de cada cuatro autónomos ha cerrado debido a la morosidad pública»

Lorenzo Amor.

Rueda Villaverde
R. Santamarta / Ciudad Real

Sin pelos en la lengua. Así es él. Lanza sus opiniones como dardos y da en el blanco. No obstante, sus críticas están amparadas en los números y, en un momento complicado como lo es el actual, en el que le ha tocado 'lidiar' con la «peor crisis conocida por los autónomos», éstas elevan su tono. ¿El objetivo? Equiparar los derechos de los asalariados y los trabajadores por cuenta ajena. Desde luego que ganas y experiencia para lograrlo le sobran. Y hablando de 'lidiar', opina que la subida del IVA prevista para julio es «una estocada en todo el lomo».
La falta de liquidez ahoga cada día más a los autónomos. ¿Por qué aspectos pasa el sacar a flote a este colectivo?
Los bancos han de recuperar la confianza en los autónomos. En estos momentos la demanda de crédito existe. El problema es que las entidades han endurecido las condiciones de acceso y siguen manteniendo las restricciones. El pasado año descendió el crédito para los autónomos un 26 por ciento y 2010 se presenta complicado. España está llena de autónomos viables, pero de pocos autónomos solventes. Principalmente, porque unas empresas nos debemos a otras y las administraciones no pagan.
La morosidad es otra de las cuestiones que ha llevado a los autónomos a tocar fondo. ¿Qué está ocurriendo?
Las administraciones públicas tienen que pagar a los autónomos y a las pymes en tiempo y forma, porque en estos momentos la situación es insostenible. Uno de cada cuatro autónomos que ha cerrado lo ha hecho por culpa de la morosidad pública. Eso está asfixiando al tejido empresarial. El primer paso se ha dado en el Congreso con la aprobación de la reforma de la Ley de Morosidad.
¿Y es suficiente con una normativa que fija en 30 días el plazo para que las administraciones paguen a sus proveedores?
No nos llevemos a engaño. Sino hay liquidez, difícilmente los ayuntamientos van a poder cumplir con los periodos de pago. La reforma debe venir acompañada de una fluidez en el crédito. Y con ello no digo que se dé a quien no pueda devolverlo, pero en estos momentos es que no se concede prácticamente a nadie. De cada diez operaciones que se plantean, ocho son denegadas.
¿Cree necesaria una reestructuración de las líneas de crédito ICO para los autónomos?
Es algo que venimos pidiendo desde hace dos años. Lo que es cierto es que la línea ICO-Liquidez ha sido un fracaso para los autónomos: casi 700.000 solicitudes, de las que sólo fueron resueltas positivamente 65.000. Es necesaria una reestructuración que pase porque el ICO preste directamente, como parece que el Gobierno quiere ahora impulsar, o bien porque se aumente el nivel de garantía o se busquen otros canales de distribución del crédito diferentes a las habituales.
España fue el segundo país de la UE-15 que más autónomos perdió en 2009. ¿Cómo se puede poner freno a la situación?
La crisis se ha llevado por delante a 300.000 autónomos y este año podrían perder su trabajo otros 100.000. Sólo esperamos que en 2011 la tendencia cambie. ¿Por qué va a hacerlo? Primero, porque ya estamos viendo como la cifra de bajas se va desacelerando al tiempo que se incrementa la de altas. La situación actual de desempleo y los obstáculos con los que se encuentran los jóvenes al terminar su formación para encontrar su primer trabajo hacen que se establezcan por su cuenta. La función pública también se está reduciendo, de cara a preparar oposiciones. España, Castilla-La Mancha y Ciudad Real necesita iniciativas empresariales, necesita emprendedores para salir de la crisis.
Entonces, ¿son malos tiempos para emprender o por contra es el momento adecuado para poner en marcha una idea?
Lo que es indudable es que si el crédito está difícil para un autónomo consolidado, mucho más difícil lo está para un joven que quiere emprender una actividad o un negocio, muchas veces incluso sin demasiadas garantías. Hay que tender una autopista a aquellas personas que se arriesguen a iniciar algo y concederles una mayor protección social y seguridad.
Sin ladrillo, ¿dónde pueden mirar los emprendedores?
Hacia los llamados nichos de empleos. Todo lo que tiene que ver con la Educación, la Sanidad, lo relativo a la Ley de Dependencia... La mujer se ha ido incorporando paulatinamente al mercado laboral y cada vez se necesitan más guarderías, además de más servicios de atención domiciliaria y sociosanitarios.
Un porcentaje importante de autónomos parados recurre a la economía sumergida. ¿La situación se está yendo de las manos? ¿Cómo se puede poner solución a esto?
Es cierto que muchos autónomos que no ganan como para pagar la Seguridad Social y deciden darse de baja. La economía sumergida es algo que hay que perseguir, porque es una competencia desleal con el que está haciendo un esfuerzo para pagar sus impuestos. Lo primero que hay que establecer para solventarlo es un sistema de cotización adecuado para esas personas, que ahora mismo tienen dificultades para pagar sus cuotas. Y, en segundo lugar, lo que me parece deleznable es que haya personas cobrando prestaciones sociales y estén a la vez en la economía sumergida. Es una losa que está pesando mucho sobre aquellos autónomos que están pagando religiosamente sus impuestos y seguros sociales. La Agencia Tributaria y los servicios de Inspección en centrar sus esfuerzos en castigarlo.
Un paro de 12 meses de duración frente a seis que mantiene el Gobierno. ¿Se podrá llegar a ese año?
Lo que nos parece una barbaridad es que un autónomo esté ocho o diez años cotizando por paro y solamente tenga seis meses, cuando un trabajador asalariado tiene derecho a 24 meses, más 18 meses de subsidio, más una ampliación que se acaba de hacer de 420 euros durante seis meses. Un autónomo necesita -sobre todo pensando en los nuevos emprendedores- una seguridad cuando se arriesga, un colchón de 12 meses si la cosa no sale bien hasta volver a ponerse en marcha. En este momento hay 300.000 autónomos que se han quedado en el camino con una mano delante y otra detrás y, en muchos casos, sólo con la ayuda de Cáritas porque no han tenido derecho a nada.
¿La subida del IVA prevista para julio terminará por hundir el pequeño comercio?
El pasado febrero el pequeño comercio perdió ventas por encima del 4,6 por ciento. Cómo se va a subir el precio de los productos, si no se están vendiendo. En estos momentos es un nuevo puntillazo para una maltrecha economía y situación financiera. No toca, porque al final además tendremos que soportar una subida del IVA por una mala gestión de la crisis, por no haber tenido la valentía de ver que en este país nuestras administraciones están gastando más de lo que ingresan.
¿El Gobierno no está haciendo bien sus deberes?
Toda la ciudadanía se ha apretado el cinturón y las empresas han reducido gastos, mientras las administraciones públicas no lo han hecho.
ATA pide que se congele el sueldo de los funcionarios hasta 2013 para rebajar el gasto y hacer frente al déficit público.
En estos momentos muchas personas han visto congelados sus sueldos. Tenemos que darnos cuenta de que tenemos una Administración estatal con un gran problema estructural y que mientras continúen los cuatro millones y medio de parados, así como una reducción significativa de ingresos, no podemos seguir manteniendo los mismos gastos. A mí me encantaría tener una gran cafetería con ocho camareros, pero si pongo diez cafés al día es absurdo. Tenemos una Administración central muy superior a la que nos podemos permitir. Y cuando no hay no hay. El Estado ha gastado 240.000 millones de euros y ha ingresado 108.000.
¿La caída de la actividad será menor en los sectores de la alimentación y la cosmética, frente al mayor deterioro del textil, el calzado y el equipamiento para el hogar?
España pierde más de cien comercios al día. Aún así el sector no ha tocado fondo. Son 23 meses consecutivos perdiendo ventas, pero es cierto que unas actividades se han visto más resentidas que otras. Es el caso del equipamiento para el hogar y el sector del mueble. Por contra, en tecnología, cosmética, alimentación y deporte la caída está siendo menor. No obstante, se están dando todos los parámetros para que el consumo crezca. El ahorro de las familias ha llegado a cifras nunca conocidas, pero el problema radica en la confianza. El consumidor ha pasado de una época de euforia a otra de depresión.
La gente se pregunta en la calle aquello de ¿cuánto nos queda?
Sí y, además, lo hace pensando en que todo va a volver a ser como era y eso nunca va a ocurrir. Nada volverá a ser igual. Quedan años con un consumo y un crédito muy deprimido. Hay que adecuar nuestra vida a una nueva realidad. Antes el ahorro residía en comprar inmuebles, ahora la gente se vuelve loca por venderlos. Es un cambio de mentalidad. España va a tardar en despegar por una sencilla razón: durante diez años la construcción ha aportado al PIB una media de un once por ciento, una aportación que se ha reducido una tercera parte. Y cuando hablamos de construcción hablamos de muebles, electrodomésticos, fábricas de puertas, transporte, ferretería... Hay que encontrar un sistema alternativo que no está ni en el sector servicios ni en el turismo. Ahora mismo no tenemos otro modelo, porque hemos perdido el tiempo. Nos quedan entre dos o tres años de purgatorio, pero la economía va a tener una recuperación lenta, suave y en algunos momentos plana.
El presidente provincial de los empresarios de la siderometalurgia lamentaba que el dinero de los planes E apenas había llegado a las pymes y los autónomos. ¿Comparte su opinión?
Sí, entre otras cosas porque en el primer Plan E muchos autónomos se han quedado fuera, porque había que contratar a trabajadores en situación legal de desempleo para poder beneficiarse y un autónomo nunca lo está. Además, el 50 por ciento de los que hay en esta provincia trabajan de forma individual y no se pueden permitir generar empleo estable.
ATA ha recibido recientemente quejas ante su propuesta de que la mora sea causa de despido. Usted mismo explicó que con esa propuesta no piden abaratar el despido y lamentaba que «algunos vean fantasmas donde no los hay».
Nosotros apostamos por clarificar las causas del despido objetivo, que contempla una indemnización de 20 días y que se basan en económicas, técnicas, organizativas y de producción. No están adecuadas a la realidad económica que se vive hoy. El criterio judicial que se utiliza es el antiguo, acumular tres años de pérdidas, cuando estamos viendo empresarios que por culpa de la morosidad quedan en la ruina. No pueden hacer en muchas ocasiones frente a los despidos de sus trabajadores y están viendo sus casas embargadas. En este país antes de abaratar el despido, hay que buscar otras fórmulas que nuestro ordenamiento jurídico laboral tiene. La morosidad debe ser una causa más para que una pyme o autónomo puedan acogerse al despido objetivo.
El año pasado protagonizaban la primera concentración de autónomos. ¿Tendrán que volver a salir a la calle este año?
Aquella concentración fue histórica y congregó a más de 2.000 dirigentes de organizaciones de autónomos y pequeños empresarios de nuestro país. Además, sirvió para que grupos parlamentarios tomaran iniciativas, muchas de las cuales están viendo la luz ahora. Yo en estos momentos no planteo una nueva salida a la calle. Pero si viéramos que la situación se recrudece o una sensación de olvido, no tendríamos más remedio poner en marcha algún tipo de medida.
Ha solicitado en ocasiones la inclusión de ATA en la mesa de diálogo social con CEOE-Cepyme, el Gobierno, CCOO y UGT. ¿Qué cree que pueden aportar?
Solicitamos la inclusión de los autónomos y sus organizaciones representativas. No hay que olvidar que el 80 por ciento del tejido empresarial son autónomos. Difícilmente es entendible que ese porcentaje tan importante no esté en la mesa de diálogo social. Las organizaciones que están en ella, según el Estatuto del Trabajo Autónomo, no pueden representarnos.
Ha comentado que está «hasta las narices» de que en determinados círculos le coloquen como aspirante a suceder a Jesús Bárcenas al frente de la Presidencia de Cepyme. ¿Que opinión le merece el trabajo del valdepeñero?
Yo no soy miembro de CEOE-Cepyme y por lo tanto no puedo ni quiero ser presidente de esta organización. Creo que Bárcenas es un hombre que se ha dejado la piel en defensa de la pequeña y mediana empresa. Se ha dejado la piel defendiendo al empresariado de Castilla-La Mancha y yo no voy a ser su sucesor.
¿Comparte el optimismo del ministro Corbacho, que pronostica una reforma laboral antes de mayo?
Es necesaria una reforma laboral, pero no light sino entendida como un verdadero compromiso por parte del Gobierno, los empresarios y los sindicatos. Pero también soy de los que pienso que la reforma laboral no va a significar el fin del paro, pero sí el sentar las bases para que en un futuro se pueda generar un empleo más estable. Se está llevando con prudencia y no se si la veo o no, pero sí la deseo. Sólo espero que no sea una rebaja de un punto en las cotizaciones.
¿Cómo ve la propuesta de retrasar la edad legal de jubilación hasta los 67? ¿Y lo de buscarse un plan de pensiones privado?
Es una reflexión que hay que hacer, porque evidentemente hay que asegurar las pensiones de generaciones venideras, aunque no está de más hacer planes complementarios. Antes de hablar de alargar la edad de jubilación a los 67 años, me plantearía reducir la gran cantidad de prejubilaciones que hay. Hacen en muchos casos una competencia desleal al resto, porque siguen trabajando sin cotizar a la Seguridad Social. En segundo lugar, habría que acercar la edad real de jubilación a la legal situada en los 65. Eso poco a poco se va consiguiendo. Se está en 63,5 años. El Pacto de Toledo establece que hay que potenciar a aquellas personas que voluntariamente decidan prolongar su vida laboral. No hay equidad entre las penalizaciones por adelantar la edad de jubilación y los premios por alargarla en el tiempo. Hay personas que se les reduce hasta un 40 por ciento si se jubilan a los 60 años, mientras que sólo se premia con un 10 por ciento a los que llegan a los 70 años cotizando. Por último, habría que ampliar el periodo de cotización contemplado en el sistema del cálculo y el cómputo de la pensión, porque hay personas que entre los 30 y los 45 es cuando han tenido una gran carrera profesional.
   

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