La Sociedad Protectora de Animales La Bienvenida de Ciudad Real ha denunciado que la perrera que regenta en el Camino de Sancho Rey ha sido objeto de dos asaltos nocturnos esta semana en los que los ladrones se han llevado tres perros -uno de ellos ya recuperado- y una tolva de alimentación.
La presidenta de este colectivo, Carmen Álvarez, señaló a La Tribuna que ha pedido al Ayuntamiento, de quien depende la instalación, que eleve la valla exterior del recinto, puesto que sospecha que los ladrones la escalan desde el techo de una furgoneta o ayudándose de alguna otra forma.
Álvarez también ha solicitado una mayor vigilancia policial, puesto que el recinto se encuentra en el extrarradio de la ciudad y por las noches no hay nadie.
Dada la proliferación de asaltos, dos esta semana y otro más ocurrido el año pasado, y el comportamiento de los intrusos con los perros, a la presidenta le preocupa especialmente la posibilidad de que alguno de los animales ataque a un ladrón «y encima tengamos que indemnizarle».
Según su explicación, en las dos incursiones de esta semana, los ladrones intentaban acceder a las jaulas y en aquellos casos en que los animales se les enfrentaban les repelían tirándoles ladrillos, hasta encontrar algún ejemplar más dócil o asustadizo del que podían apoderarse sin problemas.
Fruto de esta forma de actuar, en el primer asalto, el pasado lunes, los ladrones se llevaron a una perra con cruce de bóxer que reapareció un día después. Álvarez cree que la puesta en libertad de Margarita (así se llama la perra), obedece al llamamiento que hizo a través de varias emisoras de radio y en el que dio a conocer que el animal está esterilzado y no sirve para procrear, si es que la pretensión de los ladrones era obtener provecho a través de la venta de cachorros. Además el animal está identificado mediante microchip.
El segundo asalto se produjo el miércoles y Carmen Álvarez denuncia que además del robo de la tolva de alimentación, los visitantes se llevaron dos galgos, un macho de ocho años de color negro y blanco y una perra de siete de color canela, de nombre Bécquer y Chabela.
La presidenta del colectivo subraya que esto dos animales, como cualquier otro que se encuentre en sus instalaciones, están esterilizados, por lo que no sirven para criar y tampoco tienen edad para la caza, que fue el motivo por el que se les abandonó. De esta forma subraya que el valor económico de estos animales y cualquiera de los acogidos en la institución es nulo.
Álvarez explica además que en el caso de los dos galgos son animales que todavía no han superado los efectos de los malos tratos que recibieron y se muestran temerosos ante los seres humanos. De este modo, el robo y el trato que estén recibiendo actualmente puede hacer que se pierda el trabajo desarrollado por la Protectora de Animales para recuperarles anímicamente.
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