El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
Olvidados ya los tiempos en que Francia prefería mirar hacia otro lado cuando se hablaba de ETA, el asesinato el martes de un gendarme en las cercanías de París ha puesto de relieve que la incondicional colaboración entre ambos Estados a la hora de combatir el terrorismo tiene también la virtud de borrar las fronteras, tanto las geográficas como las sentimentales. Así lo puso gráficamente de manifiesto el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien aseguró haber sentido la muerte del agente francés «como si se tratara de un miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad españolas».
El inquilino de Moncloa trasladó ayer a primera hora de la mañana al presidente galo, Nicolas Sarkozy, sus «condolencias» y las de todos los españoles por el fallecimiento al tiempo que agradeció a París su colaboración en la lucha antiterrorista.
El socialista dijo lamentar el «alto precio» que ha tenido que pagar el país vecino por su contribución contra los terroristas, aunque aseguró que ambos Estados continuarán con su «lucha implacable». Según informaron fuentes de Presidencia, Zapatero conversó telefónicamente con Sarkozy, una charla que ambos mandatarios aprovecharon para analizar la situación actual de la labor antiterrorista y los dos coincidieron en seguir redoblando esfuerzos y trabajando de forma conjunta.
El presidente del Gobierno hizo asimismo hincapié en que, aunque ETA «sufre un importante acoso» por la «eficacia policial», la banda «mantiene sus pretensiones criminales y abyectas», por lo que la presión policial sobre los criminales continuará con absoluto vigor, de manera «implacable».
Algunas horas después de las palabras del socialista, Sarkozy emitió un comunicado para expresar su pesar por el crimen y pedir que el comando responsable del asesinato del gendarme sea «severamente castigado». El jefe del Estado expresó su «gran emoción» por la muerte del brigada jefe Jean-Serge Nérin y mostró a la viuda y a sus cuatro hijos «su profunda simpatía» ante un hecho que «enluta a la comunidad nacional».
Sarkozy irá hoy al departamento de Seine-et-Marne, donde se produjo el tiroteo, para reunirse con la familia de Nérin y con los policías y «manifestarles la solidaridad de la nación».
‘Toque’ a caracas. Ya de vuelta en España, el presidente del PP, Mariano Rajoy, agradeció a Francia la «reconfortante» ayuda que ofrece en la lucha contra ETA y mostró su deseo de que países como Venezuela también lo hagan «con la misma contundencia».
En una breve rueda de prensa en el Congreso, el popular mostró las condolencias de su partido por el asesinato y señaló que este «triste» acontecimiento sucedido el martes en Francia le reafirma en la necesidad de llevar adelante una política antiterrorista basada en no negociar «nunca» con la banda ni con ninguna de sus franquicias, las cuales, según enfatizó, no pueden presentarse a las próximas elecciones municipales.
«Para nosotros, ésta es una decisión muy importante», apostilló el jefe de la oposición.
En el País Vasco, las reacciones comenzaron por el lehendakari, Patxi López, quien advirtió al abertzalismo radical de que trabaje «con la democracia para terminar con ETA», porque, si no lo hace, estará fuera de la democracia y de una sociedad «digna».
El presidente del PP en la región norteña, Antonio Basagoiti, se refirió al agente galo asesinado como «uno de los nuestros», como lo son -añadió- todas las víctimas del terrorismo».
«Repulsa» por el atentado es lo que dijo sentir el PNV, quien expresó su parecer por boca de su portavoz en el Congreso, Josu Erkoreka; mientras que otras fuerzas como Ezker Batua (EB), NafarroaBai o Aralar emplazaban a ETA a que deje las armas.