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La sombra del Como sea y del Cueste lo que cueste sobrevuela cada vez más bajo por el Congreso de los Diputados, mientras el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, vende la marca España a China. Yes que tras la clara amenaza del domingo del presidente del EBBdel PNV, Íñigo Urkullu, al inquilino de la Moncloa de que sin su apoyo para los presupuestos tendrá que convocar elecciones, la posibilidad de que acepte las condiciones de los nacionalistas aumentan.
Yes que, 24 horas antes de que trascendiera ayer que los ministros Rubalcaba, Blanco y el portavoz Alonso habían negociado hace justo una semana un futuro acuerdo con el patrón jeltzale resulta aún más sospechosas las exigencias de éste, que sonaban a ultimátum. A juicio de los analistas, quizás esté pidiendo el PNV demasiado;«un bofetón a Patxi López», a juicio del presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti.
Desde luego, Zapatero no se ha andado por las ramas:está dispuesto a ceder. Así, reconoció que el Gobierno central dialoga de manera «objetivamente preferente» con el PNV para sacar adelante las próximas cuentas del Estado y, ante sus demandas de más autogobierno para el País Vasco, insistió en que está dispuesto a hablar sobre «todo lo que sean transferencias dentro del marco estatutario y que además incidan en temas económicos y de empleo».
Tras recordar que otras formaciones políticas, como Coalición Canaria, CiU y UPN también ejercen una tarea de oposición «constructiva, pero con sentido de la responsabilidad», rechazó que el PP pueda criticar esas negociaciones, puesto que en 1996 aplicó el artículo 150.2 de la Constitución, que permite transferir competencias del Estado, para aprobar «presupuestos e investiduras». «Quizá era el tiempo de hablar catalán en la intimidad», bromeó en referencia al ex presidente del Gobierno José María Aznar. Eso sí, garantizó que será «transparente».
Sin citar la posibilidad de adelantar la convocatoria de las elecciones generales si no se aprueban los presupuestos del próximo año, el líder socialista hizo hincapié en que las cuentas de 2011 son «muy convenientes» para cumplir el plan de salida de la crisis y de cambio del modelo productivo, así como para lograr la comprometida reducción del déficit. Posiblemente, descarte la cita con las urnas porque sabe que PSOEy PNV están condenados a entenderse.
Además de la reunión del pasado 24 de agosto, el Ejecutivo filtró que, a lo largo del verano, se produjeron contactos entre las dos formaciones, pero en ellos no se abordaron propiamente las conversaciones relacionadas con los Presupuestos.
Ahora falta por saber si el Gobierno le dará la razón al PNV, acusado de «mercantilista» por Aralar, con la idea de que es necesario avanzar en el autogobierno y que el Estatuto de Autonomía todavía no se ha completado.