El responsable económico del PP, Cristóbal Montoro, charla con varios periodistas en los pasillos del Congreso.
Con la inusual presencia del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y del líder de la oposición, Mariano Rajoy, poco habituales en las sesiones parlamentarias de los martes, el Pleno del Congreso rechazó anoche la propuesta no de ley del PP para instar al Ejecutivo a que bloqueara la subida del IVA prevista para el próximo mes de julio. Tal y como estaba previsto, la reñida votación, que arrojó 170 síes, 176 noes y la extemporánea abstención del veterano diputado popular Vicente Martínez Pujalte, mucho más ducho para realizar discursos incendiarios que a la hora de apretar botones, tumbó la iniciativa gracias a la unión del PSOE con el PNV y CC, que ya habían anunciado su intención de ser «consecuentes» y permanecer del lado de unos Presupuestos Generales del Estado para 2010 a los que dieron su apoyo el pasado diciembre y en los que se recoge el incremento del IVA.
En el bando de los partidarios de mantener la presión fiscal se aliaron todos los demás grupos de la oposición, es decir, la formación de Génova, CiU, ERC, IU, ICV, BNG, Nafarroa Bai, UPN y UPyD.
Por más que los conservadores eran conscientes de que la relevancia de la sesión era meramente simbólica, su jefe para los asuntos económicos, Cristóbal Montoro, dio lo mejor de sí en la tribuna para insistir en que la subida del IVA será «dañina, ineficaz de cara a la recuperación y profundamente injusta por gravar a rentas más bajas, en particular los parados y pensionistas, y promoverá más fraude fiscal». «Nos traerá más crisis y más paro», resumió Montoro antes de proclamar que «hay suficiente experiencia en España para saber que las arcas del Estado se llenan bajando los impuestos».
«Es la oportunidad de acercar la voz a los diputados a la calle», incidió el popular, quien estimó que el incremento le costará 250 euros anuales a cada ciudadano. «Escuche a la calle», recalcó el compañero de Mariano Rajoy dirigiéndose a Rodríguez Zapatero, al que acusó de «empobrecer a los españoles». En todo caso, Montoro ya anticipó que su partido no renuncia a esta guerra y anunció que presentará nuevas iniciativas para evitar que el IVA suba del 16 al 18 por ciento.
No hará lo mismo CiU, que ayer dijo rendirse y dar por finalizado su rechazo a una medida que, a partir de ahora, será «responsabilidad exclusiva» del Ejecutivo.
Mucho más beligerante se mostró la jefa de UPyD, Rosa Díez, quien puso de manifiesto las contradicciones fiscales del Gobierno, al que reprochó que decidiera anular el Impuesto de Patrimonio y ahora eleve el del valor añadido.
La ex socialista puntualizó que, aunque su posición no es contraria per se a subir impuestos, primero hay que «seleccionar bien» cuáles se tocan y, además, dicha medida debe ir necesariamente precedida por una sustancial reducción de los gastos públicos y un mayor compromiso contra el fraude.
En defensa del zarpazo fiscal, el socialista Francisco Fernández Marugán criticó que el PP se sirva de la «añagaza» de pedir una bajada de impuestos en un «momento difícil», en el que hay que reducir el déficit sin recortar la protección de los ciudadanos, garantizando unos «ingresos sólidos». «¿Alguien puede decir que garantizar la paz social es gastar el dinero?», se preguntó el diputado del PSOE, antes de asegurar que «nadie va a encontrar a los socialistas en ese error».