No es extraño que algunas de las decisiones del Juez Único del Comité de la Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha provoquen el enfado de los damnificados por sus sanciones, pero lo que ha sucedido esta semana ha traspasado peligrosamente la línea que separa la justicia y el sentido común de
la aberración y el absurdo.
Hace unas fechas (jornada 21), los entrenadores de los equipos de Preferente CD Piedrabuena y UD Criptanense, Manolo Fernández y León Pintado, respectivamente, fueron severamente castigados con cuatro encuentros por, estando ya sancionados, presenciar un partido de su equipo desde la grada dando instrucciones a sus jugadores, algo punible en virtud a una nueva norma del Código Disciplinario de la RFEF. Los recursos de ambos clubes, alegando el desconocimiento de esta novedosa regla, cayeron en saco roto, por lo que ambos ya han cumplido la mitad de su pena.
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