Se acaba la semana, llega el domingo y el foco vuelve de los despachos al terreno de juego, de los gestores a los jugadores, de los ceros al balón. Este domingo, el Club Deportivo Puertollano juega en el Cerrú un encuentro crucial para sus aspiraciones de conseguir que la pelea por el play off de ascenso sea reducida. Que el Jaén se lleve los puntos del Ciudad de Puertollano significaría meter a más equipos en la pelea y, sobre todo, distanciarse más de los puestos de arriba. Ganarle es dejar a cinco puntos a un rival directo que puede ver mucho terreno de por medio. Pero para ganarle, hay que superar el vértigo con el gol que el equipo adquirió en el encuentro ante La Unión. Hay que recuperar el veneno.
El Puertollano necesita completar su esquema en la zona de tres cuartos. Hasta ahora, esa opción la ofrecía Sergio Molina, que se beneficiaba, además, de los movimientos de los tres de arriba para llegar a la zona de finalización. Pero sin Molina, se abre el interrogante. Para resolver la cuestión que todo el mundo tenía en la cabeza, Zúñiga eligió en el primer partido a Elton, que puso demasiado vértigo a las jugadas. Pecó, también, de cierto individualismo, algo habitual en los jugadores que viven más cómodos en la cal, donde los duelos son mano a mano y no en un bosque poblado de piernas.
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