El partido del pasado sábado de Liga Nacional Juvenil disputado en el campo de Los Tiradores de Cuenca acabó de la peor forma posible para el CD Ciudad Real.
No sólo cayó derrotado por 3-2 frente a la UB Conquense, sino que sufrió una auténtica sangría en forma de expulsiones. La más grave fue la del propio entrenador, Armindo Ceccon, que no podrá sentarse en el banquillo en los siguientes seis partidos.
Todo sucedió a raíz de la jugada del tercer gol del cuadro conquense cuando un jugador local se adentró en el área, intentó regatear y, a juicio de Armindo, se tiró ostensiblemente para provocar un penalti. El colegiado Martínez Olivas "picó el anzuelo" y señaló pena máxima a favor de la UB Conquense, que se llevó el partido gracias a esta postrera jugada.
Todos los jugadores ciudadrealeños protestaron la decisión arbitral, que consideraban injusta porque no existió el señalado penalti. Miguel Ángel recibió su segunda amarilla y no podrá disputar el siguiente partido, mientras que Álvaro y Alfonso Diezma vieron una tarjeta roja que no les permitirá jugar en los dos y cuatro próximos choques respectivamente por «dirigirse a los árbitros en términos o aptitudes injuriosas» y «de menosprecio y desconsideración», tal y como refleja el Juez Único de Competición.
Pero más grave aún ha sido la sanción que ha recibido Armindo, con seis choques. El técnico reconoce que, fruto de la «impotencia», llamó a Martínez Olivas «ladrón» y que manifestó que el partido «había sido un robo, que no era un buen ejemplo para los chavales». Sin embargo, el colegiado reflejaría posteriormente en el acta que incluso se produjo un intento de agresión, algo que el técnico ciudadrealeño niega categóricamente e insta a la presentación de testigos para aseverar los hechos. Armindo Ceccon no ha recibido ni siquiera una amarilla en los veinte partidos que se habían disputado previamente, y además sólo ha sido expulsado en dos ocasiones en su dilatada carrera como jugador.
Asimismo, también señala que «jugadores rivales y aficionados reconocieron al final del choque que no había sido penalti», pero que lo que más daño le hace es la sensación de la injusticia. Sin duda, un castigo muy severo para el CD Ciudad Real.