La desaparición del Toledo BM ha sido una de las peores noticias de este invierno para el balonmano español y para un grupo de jugadores que se han quedado en la calle con más de tres meses de sueldo pendientes. Jugadores que, además, están condenados por una rígida normativa que no les permite cambiar de equipo en esta misma categoría, la División de Honor B. Así, su futuro inmediato pasa por fichar por un equipo de la Liga Asobal -poco probable-, descender un peldaño y acabar el año en algún conjunto modesto cercano a sus casas, o colgar las zapatillas. Tres ciudadrealeños, Pedro Fuentes, Antonio Fernández de Simón y Fran Vidal se encuentran en esta tesitura.
Los dos primeros, el pivote manzanareño y el extremo izquierdo de la capital, han optado por la segunda vía y se han enrolado en las filas del BM Manzanares de Segunda Estatal, uno de los firmes aspirantes a la lucha por el ascenso a Primera. El tercero, hijo del director deportivo, Paco Vidal, ha preferido seguir en Toledo para acabar sus estudios de Fisioterapia.
(más información en la edición impresa)