Honorio pelea por un balón aéreo con un jugador ovetense el partido de la primera vuelta
La Unión Deportiva Puertollano se enfrenta esta tarde a un nuevo dilema moral. Se mide a uno de los mejores rivales del grupo, y tiene en lontananza los puestos de ascenso, por lo que la zanahoria deportiva sigue pendiendo del palo. El problema es que el club ha dado un paso más hacia el vacío institucional, y ha lanzado una bomba en un vestuario que parecía uniforme, a pesar de que el pasado domingo dejase ver algunas grietas. Ahora, la pared está a punto de caer, y el Oviedo puede ser el encargado de tirar los ladrillos al suelo (17 horas. Arbitraje de Gil Coscolla).
La declaración voluntaria del concurso de acreedores cayó sobre el seno de la plantilla industrial como una losa. El pasado jueves, los futbolistas se reunieron en el vestuario antes de tratar con el presidente, en un elevado tono de voz, la actualidad económica del club. Las palabras de José Antonio Navarro no han servido para apagar el fuego nacido en la caseta, y por ello el comportamiento del equipo ante el Real Oviedo es, más que nunca, una incógnita.
No se trata, por supuesto, de poner en duda su profesionalidad, porque han dado sobradas muestras este curso de la clase que atesoran. Es un problema moral. La duda reside en el ánimo con el que los jugadores, obligados a olvidarse de la faceta deportiva, intentan oponer resistencia a un conjunto que camina con paso firme hacia la Segunda División.
También está en el aire la actitud de la afición. El club ha colgado el cartel de media jornada económica en el peor momento del curso. Viene el Oviedo, sí, y tras su escudo se respira un aire que tiene aromas europeos, y rememora tiempos felices codo con codo con los más grandes. Pero el problema no está en el rival, está en casa. La falla abierta esta semana ha terminado por colmar la paciencia de una afición que, en el anterior desplante, apenas asomó pancartas. Ahora, con la nariz de un palmo, el desquite es descomunal. Y los socios pagan, así que habrá que mirar el aspecto que presenta la grada del Sánchez Menor.
En lo puramente deportivo, el Puertollano no tiene bajas. Cuenta con todos los hombres. El Oviedo, en cambio, ha de lamentar las ausencias de Pelayo y Perona, además de las dudas de Jandro, Javi Barral e Invernón. Eso, claro, en la faceta deportiva. Quizá al Oviedo es lo que más le interesa. Pero desde luego, al Puertollano, no es, en estos momentos, lo primero que se le viene a la cabeza.