Decepción de los jugadores manchegos después de perder ante el Ademar
El BM Ciudad Real llegó tarde a la semifinal. Regaló el primer tiempo y cuando quiso despertar se encontró con la solidez del Ademar de León, que abortó los desesperados intentos del equipo manchego. Una falta de concentración e intensidad alarmantes dejaron en la cuneta a un conjunto que regresó el miércoles por la noche a Ciudad Real buscando frescura mental, pero que regresó a Antequera con el partido al descanso y siete goles en contra (15-8). Demasiadas facilidades cuando enfrente hay un equipo con un hambre de victorias voraz.
Definitivamente, la Copa del Rey no es el torneo de este club. Año tras año el torneo del KO se ceba con un equipo que ayer demostró su lado más humano. Pagó por sus errores y, aunque lo intentó hasta el último minuto, cayó con todo merecimiento. El deporte, a veces, imparte justicia.
El conjunto de Talant Dujshebaev completó la peor primera mitad que se recuerda. En 21 minutos únicamente fue capaz de hacer un gol en juego, más dos de siete metros. Cuando quiso despertar, el equipo leonés ya había cobrado una renta de ocho goles (13-5, m. 21) ante la atónita mirada de todo el pabellón. «Sí, se puede», gritaba la afición leonesa, que rápidamente contagió a la hinchada local, que no dudó en ponerse del lado del teóricamente más débil.
La defensa leonesa se multiplicó y atascó el juego posicional en ataque de los manchegos, que apenas pudieron salir al contragolpe. Si a eso le añadimos cuatro errores en lanzamientos de siete metros en el primer periodo y un sinfín de pérdidas de balón, el resultado no puede ser otro que un pesado lastre de 15-8 al descanso.
Tres goles en 21 minutos era un bagaje demasiado pobre cuando lo que hay en juego es el pasaporte a una final de Copa.
Y gracias que ‘Jota’ Hombrados protagonizó varias acciones de mérito que taponaron una herida que ya parecía mortal de necesidad.
La Copa del Rey es un torneo de fondo y de ahí que Talant apostara por dar minutos de entrada a los dos jugadores que descansaron el miércoles, Cañellas y Metlicic. Pero ni el central catalán ni después Chema encontraron la tecla para desarbolar una defensa extraordinariamente intensa.
Quedaban 30 minutos y conociendo el carácter del BM CIudad Real todo era posible. De hecho, un parcial de 5-0 de salida, con el rigor defensivo como pilar, hizo renacer las ilusiones (15-13, m. 37).
Parecía otra tarde de remontada. Pero el de ayer no era el partido del BM Ciudad Real. Jordi Ribera, técnico del Ademar, solicitó tiempo muerto, reajustó sus piezas y llevó el choque a un intercambio de golpes que evitó una remontada instantánea y que dejó la desventaja en torno a los cinco goles. Dujshebaev quemó sus naves. Dio entrada a Sterbik, puso a Abalo de lateral, lo intentó con doble pivote. Pero nada. Es verdad que el equipo mejoró su imagen, pero ya era tarde.
El Ademar alargó los ataques, no concedió goles fáciles y supo administrar su renta. García Parrondo volvió a acercar a su equipo a dos goles (25-23, m. 57), Sterbik hizo dos paradas extraordinarias y en la acción posterior Chema Rodríguez cometió falta en ataque, chocándose de bruces con la cruda realidad.
El Ademar había sido mejor, demostró más ganas de jugar la final esta tarde contra el Barcelona (19 horas) y el BM Ciudad Real volvió cabizbajo. Un viaje ya sin retorno a la provincia malagueña. Una derrota para la reflexión. Los partidos duran 60 minutos.