El Daimiel cedió ayer otro partido clave por la salvación ante el Torrijos (0-1) en la segunda mitad que restaba por disputar del choque suspendido el 10 de enero por la nieve. Un choque que en el caso de haberlo ganado le hubiera dejado muy cerca de la permanencia.
Comenzó el partido fuerte por ambos equipos, que buscaron la victoria desde los primeros minutos. La reglamentación perjudicó al Daimiel, pues no podía contar con muchos jugadores actuales, de ahí que tuviera que recurrir a cuatro juveniles. La primera llegada fue para el Torrijos en un tiro de Sergio en el minuto 10 que salió rozando el palo.
El Daimiel respondió un minuto después con un tiro de Valdivia que el portero del Torrijos envió a saque de esquina. El equipo local presionaba y en el minuto 13, en otro saque de esquina, Carlos García remató de cabeza rozando el larguero.
Rimun intercambió las posiciones de Corbacho y Armindo para dar más fuerza al centro del campo, pero en una pérdida de balón el Torrijos no perdonó y Tato, desde el punto de penalti, mandó el balón a besar las mallas.
A partir de ahí, el Torrijos demostró mucha seriedad y se situó mejor en el campo que en el choque suspendido. El Daimiel puso coraje, pero jugó con más corazón que con la cabeza. El partido fue muy intenso y el Torrijos se llevó los tres puntos, con lo que el Daimiel pierde una de las grandes ocasiones para acercarse a la permanencia.