la tribuna / toledo
La Reina Sofía recaló ayer en Toledo para entregar los premios que llevan su nombre y que reconocen la labor de municipios e instituciones en la mejora de la accesibilidad y la rehabilitación e integración de los discapacitados y que han recaído, entre otros, en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. El Hospital fue un galardonado y además sirvió de sede para la ceremonia. El lugar escogido fue el pabellón del centro, adornado para la ocasión.
Al acto no faltó la ministra de Sanidad y Política Social, que en su intervención tuvo unas palabras afectuosas para Doña Sofía: «Todos conocemos su sensibilidad y dedicación con el colectivo de personas con discapacidad». Y como no pudo ser de otro modo, Trinidad Jiménez también incidió en las actuaciones que llevan a cabo los premiados para «conseguir una sociedad de integración plena», un camino donde, dijo, «siempre se encontrarán con el Gobierno porque compartimos metas». Trinidad Jiménez reconoció los avances que se han dado en materia de transporte, Internet o empleo aunque insistió en que «todavía queda mucho por hacer para la plena integración». Una labor que requiere del compromiso tanto de «las administraciones como del ámbito privado».
Recordó la ministra que estos reconocimientos cumplen un lustro aunque por vez primera se han incorporado distintas candidaturas extranjeras. Unos galardones que según manifestó «tienen que convertirse en el eje del empeño para crear nuevos espacios accesibles».
Premiados.
Emocionado subió al escenario el director gerente del Hospital Nacional de Parapléjicos, Miguel Ángel Carrasco, quien definió este centro como un «lugar para la esperanza». Pero también hizo una llamada de atención a la sociedad demandando su «complicidad» con el objetivo de que estas personas «gocen de los mismos derechos».
Cada premiado destaca por un proyecto distinto aunque el fin sea el mismo: la eliminación de barreras. En el caso de la Fundación Discar utilizan la fórmula del empleo con el apoyo de las empresas ordinarias. Con «gran honor» recibió este reconocimiento el Ayuntamiento de Hacinas (Burgos) pues como aseguró su alcalde, Alberto Gallego, «sirve para colocarnos en el mapa». A pesar de tratarse de una pequeña villa, no han escatimado en esfuerzos para la atención social y laboral en el campo educativo, ocupacional, de ocio y cultural.
José Alberto González, alcalde de Arona ( Tenerife), incidió en cómo este municipio es el segundo destino mundial de turismo de personas con movilidad reducida desde que en 1957 se desplazó hasta allí un grupo de visitantes suecos con esclerosis múltiple. Y es que, el municipio cuenta con todas sus playas accesibles además de poder practicar senderismo para personas con discapacidad física y visual. En el caso de Santander, Íñigo de la Serna, su primer edil, hizo hincapié en que desde 2001 se incorporó el concepto de ‘Ciudad Accesible’ contando además con un programa de ‘Observadores Urbanos’ que identifican barreras urbanísticas que tienen que ser eliminadas. Aunque como aseguró, «las ciudades las construyen las personas».
Los alcaldes de Baños de Agua Santa (Ecuador) y Envigado (Colombia), recibieron el premio en las candidaturas extranjeras. En el primero de los casos, por formentar el turismo de la naturaleza y en el segundo por su plan que prioriza la integración social.
La anécdota del día llegó a la vuelta. La Reina y la ministra tuvieron que regresar desde Toledo a Madrid en automóvil, tras visitar el Hospital Nacional de Parapléjicos, al detectar el piloto del helicóptero en que iban a viajar una avería nada más arrancar los motores. El piloto abortó el despegue cuando apenas se había elevado unos metros sobre el suelo.