Cambio de cifras. Si hasta el miércoles todavía se hablaba de una reserva de agua para Castilla-La Mancha de 6.000 hectómetros cúbicos, a partir de ayer la cifra baja a los 4.000. El Estatuto entra en fallas con una rebaja que el PSOE regional admite que puede tolerar. De esta forma se confirma que la cantidad de la reserva es el principal obstáculo que queda para salvar del fuego a la reforma estatutaria, tal y como ayer adelantó La Tribuna.
El secretario de Organización de los socialistas en la Región confirmó que estaría «más cómodo» si se mantuviera la reserva de los 6.000 hectómetros cúbicos, pero reconoció que la cifra que ahora se estudia es la de los 4.000. «Es una cifra que no hemos dado, que se baraja para posibilitar el acuerdo», aclaró.
Los 4.000 le valdrían al PSOE porque no cruzaría ninguna de las «líneas rojas por las que en principio no vamos a caminar». José Manuel Caballero recordó que las necesidades actuales de agua de Castilla-La Mancha están en torno a 2.000 hectómetros cúbicos y que tomando esa referencia el Estatuto debe recoger como mínimo «siempre por encima del doble de lo que actualmente consumimos». El socialista culpó al PP de este recorte, porque es «el que no puede dar los 6.000, el que pide que rebajemos la cifra, aunque 4.000 es mucho más de lo que en estos momentos necesitamos».
Otro de los puntos en cuestión es el del emplazamiento de dicha reserva en el texto. Caballero aseguró al 99% que estará en el articulado. Y es que si pasara al preámbulo, dicha reserva de agua perdería carácter imperativo.
Con todas estas novedades, el Estatuto afronta en el Día del Padre sus últimas 24 horas de ultimátum. El PSOE confirmó ayer que el plazo que tiene la oposición para dar una respuesta se acaba esta noche con la ‘cremá’. «El lunes o martes hay que empezar con la tramitación del Estatuto, hay que convocar la Comisión», indicó Caballero.
Según el PSOE, Barreda también estaría dispuesto a rebajar las reivindicaciones de agua si así el Estatuto puede resurgir de sus cenizas. Ayer en Sonseca el presidente se limitó a afirmar que «jamás» aceptaría «un acuerdo, ninguna cantidad, ningún planteamiento que no garantizara suficientemente de una manera holgada y clara nuestras necesidades presentes y futuras». Por el momento, pide calma: «No seamos impacientes, vamos a disfrutar de San José, del sábado y del domingo, y el lunes será otro día y otra semana, y en esa semana se reunirá la Comisión Constitucional y ojalá ahí se escenifique el acuerdo».