La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega llegó ayer a Toledo con dos mensajes: uno conciliador con los agentes sociales, para cerrar una reforma económica «con cuerpo de ley pero alma de pacto», y otro de aviso al PP a que abandone las ‘armas’. Según advirtió, «el principal partido de la oposición terminará pagando su irresponsabilidad», «un partido responsable no llama, como está haciendo el PP, a la rebelión cuando debería estar pidiendo sensatez y calma».
En plena ‘batalla’ del PP contra el IVA -hoy el Congreso votará sobre la moción presentada por los populares en contra de la subida de este impuesto- Fernández de la Vega denunció que esta iniciativa «va en contra de los intereses de los ciudadanos y de una Ley aprobada en el parlamento».
«El PP no está remando a favor de todos los españoles, lo está haciendo a contracorriente porque piensa que eso desgastará al Gobierno y le dará réditos electorales y yo creo que se equivoca», lamentó.
En este sentido llamó a Mariano Rajoy a frenar en seco, recapacitar «y en lugar de llamar a la rebelión, llamar a la concertación, porque esa es también su responsabilidad». «Ahora no se necesitan llamadas a la insumisión, sino dirigentes políticos capaces de arrimar el hombro cuando de verdad el país lo necesita», sentenció.
Mensaje de confianza.
De la Vega visitó ayer la capital regional para mantener un encuentro de trabajo con el presidente regional, José María Barreda, y participar en una reunión informal con los agentes económicos y sociales, a los que trató de hacer llegar un mensaje de confianza. «Empezamos a vislumbrar suaves signos de recuperación», les dijo.
A su juicio, «este es el tiempo de la altura de miras» y de «reconstruir» un modelo económico para el país, pidiendo para ello el «mayor grado de acuerdo posible» en la reforma económica.
Una reforma que se debe asentar en la competitividad y en ganar eficacia y no «recortando derechos ni trabajando más por menos», en claro reproche a la patronal y sus últimas propuestas del ‘contrato joven’.
«Hemos aprendido que no hay respuesta a la crisis económica , al cambio climático, a la amenaza del terrorismo, a la desigualdad, que no hay respuesta a ninguno de los grande retos de nuestro siglo que no pase por hacer de los valores de la confianza, el dialogo y la responsabilidad, la piedra angular de nuestra acción política, económica y social», afirmó.
Aquí justificó ante los agentes sociales la propuesta de reforma de las pensiones. El objetivo es «garantizar las pensiones no de hoy, ni de mañana, sino de los quienes se jubilen dentro de 30 años». Una medida con ‘coste político’, tal y como reconoció la vicepresidenta, pero «es lo que hay que hacer y lo que se debe hacer».
Tras las palabras de la vicepresidenta, el secretario regional de COCO, José Luis Gil, aprovechó para denunciar ante los medios que la subida del IVA es una medida «tremendamente» injusta e insolidaria porque castiga de igual manera a todas las economías, «las que pasan momentos difíciles y las boyantes». Ahora «pagamos las consecuencias» de que tanto el Gobierno de España como el de Castilla-La Mancha se plantearan desde hace mucho tiempo «una subasta a la baja de una retirada de impuestos».