Tribuna de Ciudad Real Digital

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Jueves, 9 de Febrero de 2012
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· Marsella
Marsella, mestizaje y color mediterráneo
Mestiza, mediterránea y luminosa, Marsella la ciudad más antigua de Francia se está consolidando en el tercer ángulo de un triángulo turístico confirmado por Paris, Cannes-Niza y, ahora Marsella. Playas, calas, mar y diversidad cultural.
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Situada en plena Provenza francesa, en un radio de una hora en automóvil de otros puntos de interés turístico como Aix en Provence, Arles o Avignon, Marsella ha sido injustamente olvidada en los circuitos turísticos al poseer unos atractivos poco tradicionales. Sin embargo, la redefinición del concepto “turísticos” que ahora incluye cada vez más atracciones sociales o vida urbana y nocturna, la han puesto de nuevo en el mapa.

La ciudad, quizás la más mestiza de Francia con gran población norteafricana y negra, esconde por ello tesoros como sus calas, su ambiente multicultural, su gastronomía mestiza así como atractivos culturales a la altura de una ciudad en la que se han hallado restos humanos de hace 26 siglos, y que fue fundada como puerto por los griegos en el año 600 a.C. , con uno de los cuales se caso una princesa de la tribu local, según la leyenda, que explica así la tradición marsellesa de la mezcla entre culturas, hoy también presente.

La llegada de decenas de vuelos bajo coste a su terminal MP2, la primera low cost del mundo, está ayudando a popularizar este destino galo gracias a los vuelos que los conectan desde Madrid, Barcelona y otras urbes europeas a coste muy reducido.

También el tren de alta velocidad que permite al turista llegar a la ciudad y que lo une con Cannes-Niza y con París, pone fáciles las cosas a los turistas que quieran conocer la ciudad, o completar su visita por Francia conociendo la ciudad del famoso jabón de Marsella, la que da el nombre al himnos nacional galo o en la que se encuentra el Castillo del Conde de Montecristi, entre otros tópicos, sin olvidar que es la sede del Olympique de Marsella cuyo estadio se puede visitar.

Conde de Montecristo

Marsella, conformado por la unión de más de 100 villas o pueblos, tiene su centro neurálgico en el viejo puerto, hoy deportivo y zona de recreo donde se concentran restaurante y terrazas y donde visitantes y turistas pueden ver cada mañana un pintoresco mercado de pescado y artesanía de la región, como jabones o flores.

El puerto viejo es también el punto de salida de diversas barcazas públicas que la unen con las islas cercanas situada frente la costa de la ciudad, como la isla en la que se encuentra el “Castillo de IF”. Nombrada esta isla por el emperador romano Julio Cesar en sus escritos, esta isla siempre fue plataforma de defensa de Marsella con sus tres torres y un torreón. Alejandro dumas alimenta la dimensión legendaria del castilla donde sería encerrado Edmond Dantés, el Conde de Montecristo.

Cercana al “Castilla de If”, y también accesible mediante transbordadores que parten del puerto viejo de Marsella, están las islas de Frioul, la de Pomegues al sur y Ratonneau al norte, antiguos hospitales de cuarentena, y actualmente lugar de visita turística y festivales culturales de verano.

Calas y playas

Una milla marítima después más alejada del casco de la ciudad, comienzan a avistarse en la costa las “Calanques” (www.calanques.fr) o calas situadas en la costa entre Marsella y la ciudad de Cassis, que se han convertido en uno de los principales atractivos de la ciudad. Accesibles desde el mar, con aguas limpias y cristalinas, su carácter recoleto y tranquilo las convierte en el lugar perfecto para relajarse y disfrutar del mediterráneo a lo largo de sus 20 kilómetros de costa protegidos.

Las montañas, que en esta zona llegan hasta el mar, permiten ver barrancos de 400 y 500 metros de altitud en la misma costa donde antes encallaban muchos barcos. El famoso capitán Cousteau encontró en esta región más de 1700 ánforas y 6000 piezas cerámicas de origen griego en estas zonas.

Son, sin embargo, calas sin arena. Quienes prefieran las playas arenosas deben regresar por la costa hasta la ciudad, donde es posible disfrutar en varias de las playas insertadas en la ciudad, como la del puerto de los Catalanes, perfectas para terminar el día o un paseo con un baño refrescante. Con sus 14 puertos deportivos y 8000 amarres, los viajeros marinos que vayan navegando por la costa también pueden encontrar en Marsella un lugar perfecto donde fondear.

Mirando hacia el interior, y partiendo del mismo Puerto viejo, la oficina de turismo de Marsella recomienda un paseo turístico por el barrio de Le Panier. Señalizado sobre la calle mediante una línea roja como “ruta turística recomendada”, el paseo de dos horas de duración hace un recorrido por el barrio tradicional pesquero de casas bajas, calles irregulares, plazas recoletas.

El edificio de la Vieja Caridad, antiguo refugio-cárcel de mendigo, donde se encuentra el Museo de Arqueología Mediterránea que incluye la mayor colección de antigüedades egipcias después del Louvre, es uno de los puntos fuertes de la visita.

Ruta que también pasa por el edificio más antiguo de la ciudad o el ayuntamiento, además de un antiguo hospital convertido ahora en el hotel Intercontinental o tiendas de chocolates, “patisseries” donde compra las “navettes” el dulce típico de la ciudad que se come durante las fiestas de las candelarias o pequeñas tiendas de artesanía donde se fabrican “portales de Belén”, una tradición de esta región francesa en común con España y América Latina.

En la zona del Viejo Puerto también se puede visitar el Palacio del Faro, creado para Napoleón III que situada en una colina ofrece unas vistas al mar espectaculares, o el Fuerte de San Nicolas o el Fuerte de San Juan, en la salida del puerto viejo

Atracciones religiosas

Y es que en la actualmente multicultural y multireligiosa Marsella, sin embargo, se mantienen destacados tres lugares de culto católico que no debe dejar de visitarse ya que además, el tamaño medio de la ciudad, permite desplazarse entre ellos con rapidez y comodidad.

La basílica de San Víctor. Reconstruida en el siglo XVIII a partir de un monasterio levantado en honor del mártir hacia el siglo V, fue fortificada por Guillaume Grimoard, abad de San Víctor, que legaría a ser proclamado Papa en Avignón con el nombre de Urbano V. sus criptas forman una iglesia subterránea donde además se encuentra “Notre Dame de Confessión” conocida como la Virgen Negra al estar realizada en nogal pintado.

Catedral de la Mayor. Al borde de bar, cerca del puerto de la Joliette fue construida siguiendo el modelo de Santa Sofía de Constantinopla. Terminada a finales del siglo 19 la nueva catedral es de un estilo romano-bizantino es considerada la catedral más grande construida en Francia desde la edad media.

Nuestra Señora de la guardia. Situado en un lugar privilegiado de la ciudad, a una altura de 154 metros sobre la orilla del mar, se puede observar desde cualquier punto de la ciudad. El actual monumento, levantado en la segunda mitad del siglo 19, tuvo su origen en una capilla del siglo XIII que en siglo más tarde se convertiría también en una fortaleza para proteger la ciudad.

Lugar de peregrinaje de devotos y hasta del equipo de fútbol Olympique de Marsella, es accesible al turista tanto en autobuses de línea, como en el autobús turístico. El acceso caminando desde el viejo puerto tarda no más de 30 minutos, mereciendo la pena el paseo, entre otros motivos, por sus magníficas vistas al mar y a la ciudad.

Monumentos, barrios recoletos, playas, costa e islas, puertos y mercados son algunos de los principales rasgos de identidad de Marsella, la gran capital del Sur de Francia, y antiguo puerto por el que el país galo se relacionaba con sus colonias africanas y asiáticas, que han dejado su sello en la población de esta ciudad que hoy supera las 800.000 almas.

Y aunque Marsella siempre ha mirado hacia el mar, y como ciudad marinera siempre ha desconfiado de la capital París y ha tenido un fuerte sentimiento de identidad, el interior de la ciudad ofrece también edificios de gran interés como el Palacio de la Bolsa, de la época de Napoleón III, la elegante calle de Belsunce, típicamente francesa, el Museo Grobet-Labadie auténtica muestra de casa burguesa marsellesa o el Museo Cant

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