La Tribuna de Ciudad Real
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20 de noviembre de 2018
Ascensión Merino

Entrevista a Ascensión Merino, presidenta de Flave

Hilario L. Muñoz - sábado, 27 de octubre de 2018
Entrevista a Ascensión Merino, presidenta de Flave - Foto: Tomás Fernández de Moya
"La Flave no continúa adelante por muchos motivos: no hay sitio, no hay gente que venga a trabajar y no hay apoyo de ningún lado»

Ascensión Merino puede ser el último rostro de la Federación local de Asociaciones de Vecinos Alfonso X El Sabio de Ciudad Real, a menos de que algo cambie en las próximas semanas. Tras años al frente de esta organización ha optado por dejarlo de forma inminente, este otoño, aunque lleva años anunciándolo al ver cómo el movimiento asociativo vecinal ha ido desapareciendo poco a poco. También hará lo propio con la asociación de La Granja, la próxima primavera, donde lleva una década al frente.
¿Va a dejar la presidencia de la Flave de forma definitiva?
Sí, ya mismo. Me tengo que reunir con ciertas personas para liquidar ciertas cosas que tenemos entre manos. Sobre todo me reuniré con el único que ahora mismo está ahí en la federación para realizar una junta con todas las asociaciones. Esto no continúa adelante por muchos motivos: no hay sitio, no hay gente que venga a trabajar y no hay apoyo de ningún sitio. La gente ya se cansa.

¿Qué ha pasado para que unas de las primeras asociaciones de la época democrática, como son las vecinales vayan desapareciendo poco a poco en Ciudad Real?
Es una cosa insólita pero es un proceso que ha ido ocurriendo poco a poco a lo largo de los años. Además ocurre que la Flave se quedó en ciertos aspectos que debían haberse realizado, que en su momento nos debieron haber apoyado y que pensábamos que iban a tener continuidad pero de la noche a la mañana no ha habido nada de nada.

¿Qué aspectos son esos?
Yo sigo alucinando con todas las firmas que se hicieron para eliminar la ampliación de la la zona azul. Fue una revolución al juntarnos plataformas, asociaciones, como las de ciclistas, y mucha gente, incluidos los partidos políticos, como Ganemos. Muchos de ellos llegaron arriba en el escalafón y yo no sé qué pasó pero ya se han callado con el tema y ya no hay nada de aquello, se ha terminado.
Supongo que aquel momento fue clave de sus casi cuatro años de mandato al frente de la Flave...
Fue la Flave liderando a los vecinos porque hubo gente que paga sus impuestos de la noche a la mañana le quitaran un montón de aparcamientos. Este tema se dejó sin solucionar porque, según dicen Rosa Romero hipotecó a la ciudad con las empresas de la zona azul. Esto es así pero yo me pregunto por qué tocan aparcamientos como los de la calle Camino Viejo de Alarcos y los eliminan. Es decir que no se apoya una cosa con la zona azul y además se fastidia otra con los aparcamientos.

¿Qué balance hace de estos cuatro años en la Flave?
Todo negativo, no hay nada positivo porque nosotros empezamos un grupo y llegaron las elecciones municipales donde hubo gente que trabajaba en la Flave y se fueron separando de la federación.
¿Y de la década al frente de los vecinos en La Granja?
Aquí se han conseguido cosas aunque hay gente que no lo haya querido ver. En las plazoletas se lograron cambiar las luces, que se quedaban todas a oscuras. Se han hecho cosas y ha habido mucha limpieza, más seguridad ciudadana. Hay cosas no materiales que se han ido logrado. Uno de los elementos pendientes y que es muy difícil de conseguir, hasta que la Junta de Comunidades se ponga manos a la obra, es la ocupación. Se ha dejado porque la Junta no mira por La Granja donde tienen viviendas suyas y no se preocupan sobre quién paga los recibos. Esto se está convirtiendo en un gueto en el que van a su libre albedrío.

¿Qué es necesario hacer para que la Flave reflote?
Cuando una cosa se muere es muy difícil que se vuelva a resucitar. Yo hoy por hoy lo veo muy difícil y no creo que se pueda. Cuando yo cogí el mando en La Granja también estuvimos unos años sin asociación, pero era otro momento en el que, aunque no había un presidente, nos juntábamos para hacer la comida vecinal y manteníamos la asociación entre todos.

¿Qué reivindicaciones quedan para la Flave antes de irse?
Estamos dos personas ahora mismo para dar la cara y no existen. Hay un problema de actitud y todo se vino abajo en el momento en que nos dieron un local en el barrio de los Ángeles, en tiempos de Rosa Romero, luego nos lo quitaron. Había mucho ambiente y la Flave movía a las asociaciones pero la gente se ha cansado y no hay colaboración por ningún sitio.
Pero ha habido en esta legislatura un cambio, ¿en cuanto a las subvenciones a asociaciones de vecinos?
Este cambio se aprovecha para realizar las actividades de asociaciones que las tenían ya antes y las han reflotado. Por ejemplo en La Granja había bolillos, costura y gimnasia y se quitó todo por lo que no se puede recuperar. Se cerraron los centros sociales y los derivaron a ciertos sitios. Ahora qué ha pasado, que los centos sociales se ven solos. Con estas actuaciones se ha ido poquito a poco devaluando las asociaciones y sin la Flave hay un problema menos en el que pensar. Creo que el inicio de este proceso fue a raíz de un momento en que Rosa Romero sacó un presupuesto para ver los problemas de cada barrio con una serie de personas y si iban a destinar 60.000 euros para que esas personas fueran por los barrios y averiguar si hace falta acerado o limpieza. Yo me pregunto, ¿no es más fácil consultar a las asociaciones, que no cobramos un dinero, y repartir esos 60.000 euros para que haya movimiento vecinal?
Pero no todas las asociaciones de vecinos están en esta situación...
Yo no sé como van saliendo pero hay que mirar no solo a las asociaciones sino también a quienes habitan en cada barrio, qué población tiene y cómo son.

¿Cómo valora estos casi cuatro años de Pilar Zamora como alcaldesa?
Se están haciendo bastantes cosas y da pena que haya gente que critique que se está parcheando pero igualmente digo que hay cosas que no están bien hechas. Si empiezas un plan de trabajo en un barrio no hagas repellas en donde se ve, porque se arregla la calle principal y luego dejas el resto. Si te vas a dedicar a ese barrio arréglalo en condiciones todo. Un ejemplo es La Granja donde hay muchos cosas que son lamentables: hay aceras que dan pena y detalles como la puerta del centro social, lleno de pintarrajos, con los contenedores en la acera de enfrente y, con poco, se podría arreglar la plazoleta al lado del recinto ferial.

Lo que comenta, ¿es realizar una labor barrio a barrio?
Que hacemos medio barrio pues medio barrio se hace, pero el objetivo es terminarlo, que sea vistoso. Un ejemplo es lo ocurrido en Camino Viejo de Alarcos donde se arregla la zona de unifamiliares y se queda monísimo, con los aparcamientos y bancos bonitos pero arriba no llega, de la rotonda hacia calle Rusia. Lo bonito llega hasta el pabellón, pero la gente que viene al recinto no se queda en la entrada, sino que pasan a La Granja.

¿De lo bien hecho?
Le hacía mucha falta el arreglo a la avenida de los Reyes Católicos y eso no se hace en dos días para que se critique tanto como se está haciendo. Qué acera y qué calle levantaron en la anterior legislatura, me pregunto. El trabajo de este equipo de Gobierno yo lo veo bastante bien y no hay que mirar colores ni blanco ni negro ni amarillo ni rojo.

Si por casualidad viene alguien detrás de usted para dirigir la Flave durante el proceso que ahora se abre,  ¿con qué problema le tocará lidiar?
No sé si será la movilidad porque ahora todo lo que se quiere es hacer zonas peatonales y de bicicletas. Me parece bien porque es una ciudad en que no es muy necesario llevar mucho el coche pero también hay que mirar a la gente que viene de lejos y que busca acceder en su vehículo.

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